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ANTONIO J. MAYOR
Las Ecuaciones del nuevo Dios

La Economía no es ninguna ciencia, ni posee grado alguno de exactitud ni certeza. Vaya eso por delante y quede muy claro. Quien pretenda hacerles cambiar de opinión o inducirles a pensar lo contrario, simplemente estará tratando de lograr que usted piense como a él le guste o le convenga.

La Matemática es un lenguaje y con él se puede, siguiendo unas mínimas condiciones y una mínima habilidad, expresar cualquier cosa que venga en gana, tanto una como su contraria. Que nadie lo olvide. La Economía ha hecho suyo parte de ese lenguaje para decir, a través de enrevesadas palabras disfrazadas de fórmulas y modelos creados únicamente para tal fin, lo que interesa a quien lo formula y hacer creer que, si se dice mediante ecuaciones complejas, es una ley natural y debe ser creído y aceptado.

A mayor complejidad, mayor desconocimiento, mayor misticismo, mayor asombro y mayor engaño. Mayor ignorancia del resto, mayor impermeabilidad, menor comprensión y mayor veneración a quien maneja el lenguaje “económico”.

Mienten. Es solo un lenguaje, diseñado para decir lo que conviene en cada momento a muy pocos frente a muchos. Diseñado para presentar en sociedad a “economistas” que predicen y vislumbran el futuro de todos en nombre de una derivada, una “ley” económica, una regresión lineal, una fusión de sociedades a más de 15.000 km. de distancia o un complejo sistema informático de algoritmos que vende y compra millones de veces entre latido y latido del corazón humano.

Ese futuro no está en ningún lado, sólo existe a medida en que es creído, permitiendo que el lenguaje económico conforme una realidad diaria a medida, que necesita ser aceptada y tomada como fe al día siguiente y al siguiente de éste para que este gran fraude pueda seguir manteniéndose en pie.

Si en un saco tengo cinco manzanas y añado tres, tendré ocho. Si por el contrario quito cuatro, me quedará sólo una en el saco. Si quito más que añado, me quedaré sin manzanas en el saco.

Eso es lógica, el terreno que ha prostituido la Economía para justificar que el saco pertenezca a una sola persona que nunca suele ser quien siembra o trabaja el árbol , obligando a éste último a endeudarse o claudicar y vender el terreno a alguien más grande que devora en nombre del dinero que atesora y para justificar que el valor de cada manzana cueste cien veces más de su valor real en origen para el consumidor final gracias a que miriadas de especuladores intercambian papeles sobre apuestas a futuro o a presente y acumulan, acaparan, limitan o inundan según conviene a sus bolsillos.

Para justificar que intermediarios se hagan amos y señores de la venta y del producto a través de monopolios, oligopolios, dominio encubierto de mercado, acuerdos para eliminar competencia, precios pactados, bloqueos, especulación o cadenas de valor mundiales pertenecientes a mil firmas que son la misma, impidiendo que sea quien siembra, cuida o trabaja el árbol quien pueda comercializarlo pero garantizando que siempre trabaje para los primeros por prácticamente nada y para justificar con todo ello que, si no hay suficientes manzanas para el resto, es problema de todos menos de todos aquellos que incrementan su precio sin aportar nada más que codicia, especulación y un control de un mercado tan preso como mortal y nocivo por necesidad.

Se pretende, desde todos los medios al alcance ( y no son en absoluto pocos) , lograr que la sociedad perciba un determinado lenguaje económico como una verdad científica, repleta de leyes inalterables que deben ser acatadas en base a la existencia de “leyes naturales” que la conforman, del mismo modo que la gravedad, la composición química de una materia, la termodinámica ( asombraría saber para quien no lo sepa que existe una “escuela” que trata la economía desde los postulados científicos de la 1ª y 2ª leyes de termodinámica, la termoeconomía ), la física o la biología.

Es sólo un lenguaje, y lo que está actualmente transmitiendo, se halla repleto de un lodazal de mentira. Repleto con tanta mentira y con tanto lodo, que sólo le queda la huida de morir matando,  y así lo hará.

Habla siempre de futuro y cuando éste llega, el incumplimiento de sus “predicciones” tal y como quien predijo ese futuro también sabía cuando las hizo, es tapado y silenciado con el palo y la zanahoria, con nuevos oráculos y nuevas teorías cada vez más radicales, del mismo modo en que siglos atrás la religión pretendía prolongar el sometimiento y fe ciega de la población a costa de la que vivían, manteniendo sus privilegios sobre la misma a base de radicalizar las costumbres y amenazar con mayores castigos en nombre de los designios de un Dios que era de todos pero únicamente unos pocos lo hacían suyo y hablaban en su nombre, amedrentando con el fuego eterno y la quema de almas si la población no cumplía lo que alguien le imponía.

Un “alguien” que ni hablaba con Dios ni le conocía, que a fecha de hoy sigue intentando finalizar cada frase con la coletilla de “palabra de Dios” o “voluntad de los mercados”, pero que jamás ha demostrado ni lo hará, que fuese directamente Dios y no un grupo de vividores quien les haya dictado su palabra en forma de recomendación de recortes, bajadas de salarios, mayor “flexibilidad laboral”, menores derechos para trabajadores o mayor “liberalización” de cualquier sector susceptible de ser explotado hasta exprimirle la última gota de beneficio en nombre de las maravillas del comercio “global”.

Cambien sotanas, báculos y mitras por corbatas de seda, trajes a medida y maletines de cuero perfectamente cosido, cambien iglesias por sucursales de banco , catedrales por bancos centrales y el Vaticano por el Banco Mundial y tendrán ante ustedes los predicadores y evangelistas de la religión de este siglo y finales del anterior. Una religión capaz de aislar , expoliar, excluir y empobrecer a sus fieles mientras regala el cielo en la tierra a todos sus portavoces, cardenales, prelados, ujieres, administradores o voceros.

El Dios antiguo hace ya tiempo que dejó de infundir temor con infiernos lejanos que se abrían ante el pobre y se omitían para el rico con bulas que le concedían autopistas hacia el cielo sin importar los robos, el daño, la codicia y las muertes causadas en vida.

Paraísos que cobran monedas para entrar e infiernos que se nutren de pobres.
Es la religión de los mercados, una religión que tiene la “libertad” por bandera para que el resto se sienta libre para soñar con poder algún dÍa vivir no ya mejor, sino poder seguir viviendo.

Libre para suicidarse si se ve completamente excluido y sin capacidad de obtener el más mínimo recurso, dignidad o techo ( sólo en India más de 300.000 personas han decidido acabar con su vida por ello) ; libre para ver en algún canal de televisión casas elegantes o reformas millonarias soñando algún día poder dejar el alquiler en algún barrio podrido y comprar algo parecido a las casas de ese canal.

Libre para pasear por un mercado aunque sólo sea por no quedarse recluido en casa y poder mirar como unos pocos compran, soñando algún día poder obtener el respeto, la reverencia y la sumisión de algún vendedor del mismo modo en que Richard Gere lo disfrutaba en Pretty Woman.

Libres para soñar que llegue el día soñado, mientras seguimos creyendo que somos “libres” aunque necesitemos casi 15 años para pagar una vivienda media de zona media y tamaño medio cuando hace 30 años sólo necesitábamos poco más de tres en mejor zona, mejor tamaño y mejor vivienda.

Libres para “curar” enfermedades de bancos dándoles cientos de miles de millones mientras ni siquiera sabemos que “enfermedad” es esa que al banco se le da el dinero como cura pero a las personas no, cuando más de mil millones de personas malviven en situación de pobreza extrema en el planeta, o cuando, sin ir más lejos, más del 29,4% de la población en España se halla en riesgo de pobreza y exclusión social.

Libres para callar cuando se “salvan” bancos y no personas, mientras nadie comprende ni la enfermedad ni las causas de sus contagios, probablemente porque simplemente no existan, pero su solo nombre médico basta para infundir miedo e inseguridad, para entrar en shock y para decir que si a todo, incluso a perder hasta la última gota de dignidad, derechos o futuro.

Libres para imaginar cómo nos gustaría ser, mientras pasa la vida soñando con todo sin tener nada pero viviendo en el lodo hasta que no quede de nosotros más que una foto enmarcada en latón simulando plata, en la habitación o salón del hijo que nos sucede, y que nos conserva en la memoria pensando que somos un ejemplo para él.
Hasta en la muerte le seguiremos engañando.

Mientras permanecemos callados, mientras encajamos fácil el miedo y la culpa dividiéndonos hasta atomizarnos, mientras seguimos callados cuando despiden a decenas y cientos de compañeros pero no alzamos la voz porque tenemos miedo de ser el siguiente, mientras seguimos diciendo que amamos un país pero en realidad amamos comprarnos el coche más caro para poder despertar la envidia en el resto de “amigos”, mientras sigamos dispuestos a pisar la cabeza de nuestro amigo, nuestro vecino, nuestro hermano, nuestro padre o de cualquiera con tal de mantener el “bienestar” que tenemos o al que anhelamos, no seremos ejemplo de nada más que de cobardía y mezquindad.

Ejemplo de soledad, de vanidad, de egoísmo, de ceguera y de miseria. Ejemplo de complicidad con el delito y de temor a dejar de tener miedo.

Ejemplos de una vida gris, marcada con el único rumbo de ese miedo que la economía de los mercados infunde distorsionando la realidad para que toda nuestra vida pase en silencio, incapaces de decir basta y quede reducida a una cara descolorida en un marco de latón intentando que el testigo que no fuimos capaces de defender sea el que recojan nuestros hijos creyendo que fuimos héroes cuando no hicimos nada más que ser verdugos de nuestras esperanzas y las suyas.

Mañana te volverán a decir que es necesaria una mayor liberalización, que los mercados asiáticos han decrecido cinco décimas en previsión de un repunte al alza del precio del trigo, que haber entrado en el euro fue una bendición y que fuera de él sólo existe miedo y miseria, te hablarán de salario medio ocultándote el salario modal, o te presentarán las predicciones veraniegas de crecimiento del PIB mientras ignoras que el PIB es una magnitud absolutamente incapaz de reflejar ni medir absolutamente nada.

Nada de nada.

Y seguirás creyendo que el PIB es capaz de medir algo, que el término liberalizar mercados o trabajo suena bonito y por lo tanto, debe ser bueno todo lo que de él venga. Seguirás creyendo que si las acciones de una empresa o de una bolsa suben o bajan, ello refleja la economía de un país, mientras ignoras que nada tiene que ver o que la mayoría de empresas, por ejemplo del IBEX se hallan en default o quiebra técnica en un pasivo y apalancamiento financiero tan imposible como artificialmente sostenido, con un valor bursátil que ni de lejos refleja su valor real mientras evaden su dinero, sus beneficios y sus impuestos donde nadie puede perseguirles.

Seguirás creyendo que la Economía tiene leyes y que el futuro puede ser conocido a través de ellas.

Mientras lo creas, no te darás cuenta por ejemplo, que el fármaco que acaba de ocupar el primer lugar en el mundo por ventas conseguidas es el Harvoni y que se halla relacionado con la Hepatitis C, y que el segundo, que hasta hace pocos días era el primero, es el Humira, relacionado con el cáncer.

Ya ves, el cáncer y la Hepatitis C hacen ricos a quien vende el fármaco mientras dejan morir al paciente enfermo si no tiene dinero suficiente para comprar el tratamiento.

Si la enfermedad es “económica” ocurre al contrario, quien se convierte en rico es el paciente, el banco que “sufre la enfermedad”, mientras que la sociedad, convertida en el doctor que le administra la cura, es quien se empobrece y muere.
En ambos casos la enfermedad es el negocio y tu vida es un títere de él mientras permitas que lo siga siendo.

Si ningún gurú económico te había contado esto hasta la fecha, ahora ya lo sabes.

En India, desde el año 1995 hasta principios del 2015, más de 300.000 agricultores se han quitado la vida como consecuencia de las deudas contraídas por el fracaso de cosechas transgénicas  que fueron obligados a realizar ante la ausencia de cualquier otra opción.

Y esto, también.

3 comentarios en ANTONIO J. MAYOR
Las Ecuaciones del nuevo Dios

  1. Felicidades. Gran artículo, como siempre. Hay muchos temas a destacar aquí, y hago algunos comentarios sobre este excelente texto:

    1. La economía es una ciencia social. Esto quiere decir que es inexacta, con mucha incertidumbre y que no hay leyes. Se juega con el lenguaje de la probabilidad. Hasta ahí bien, lo aceptamos, igual que la psicología o la sociología. Pero uno de los problemas es la naturaleza corrupta de los datos, tanto los marco como los micro (quizá más los macro), que hace inútil cualquier tipo de modelización (para explicar o predecir). La corrupción en la investigación es también un hecho a destacar (usar el lenguaje de las matemáticas en función de lo que quieres decir, como Antonio comenta)

    2. La incertidumbre no tiene que ser necesariamente sinónimo de mala ciencia. La meteorología es inexacta, y aunque emplee ecuaciones deterministas pueden aparecer comportamientos caóticos, debidos a la no linealidad. Ojalá la economía contara con la cantidad y calidad de datos meteorológicos. No los tiene, opera sobre pies de barro.

    3. Con la economía pasa igual que con muchas otras disciplinas “capturadas” por unos pocos disfrazados de sabios mientras el rebaño asiente. Pasa también con el conocimiento médico. Sin embargo, mientras mucha gente ya busca en internet autoformarse, leer alternativas, etc., con la economía pasa mucho menos, al menos en mi opinión. El nivel de desconocimiento a pie de calle sobre cuestiones económicas es muy grande, lo que hace que al final todos oigamos las palabras “inversores”, “mercados”, “PIB”, etc, y repitamos los mantras que dice la tele sin ninguna capacidad crítica.

    4. La economía conductual (behavioral economics) ha desmontado muchos mitos de una aproximación absurda e hiriente a la economía (asunciones de información perfecta entre las partes, racionalidad de consumidor, etc.), que han llenado de tonterías miles de horas de clases en la universidad. Sin embargo, Antonio J. Mayor acierta de nuevo en hablar sobre la lógica como pilar básico. Y la economía basada en la multinacionales, la deslocalización, la competencia radical en costes, el crecimiento y el consumo de masas es ilógica, además de indecente y creadora de asimetrías.

    5. Todavía tengo en la cabeza los consejos de muchos de mis profesores en la universidad en mi época de estudiante, hace ya más de 15 años. “Crecimiento”, “competitividad”…sin ningún tipo de análisis crítico sobre qué conllevan esos términos a nivel de explotación laboral, desigualdad social, acaparar riqueza, concentración del capital o pérdida de identidad cultural y social.

    6. Liberalización: enseguida que cuestionas ese concepto te llaman comunista, en esa falacia dual y maniquea para desprestigiar cualquier tipo de crítica. La liberalación desmedida nos ha llevado a unas situaciones espantosas, como los ejemplos (hay muchos) de compra de derechos sobre medixcamentos por farmacéuticas para subir escandalosamente el precio: http://www.nytimes.com/2015/10/05/business/valeants-drug-price-strategy-enriches-it-but-infuriates-patients-and-lawmakers.html?emc=edit_th_20151005&nl=todaysheadlines&nlid=59258510&_r=1

    7. Y hay muchas más cosas que Antonio J. Mayor comenta perfectamente: paraísos fiscales, explotación laboral, imposición de sistemas productivos, etc.

    Es un panorama que da miedo, pero que tenemos que conocer para poder cambiarlo. Para ello, lo que le digo a mis alumnos muchas veces es lo siguiente: “comenzad leyendo la Declaración Universal de Derechos Humanos, o alguna lectura similar, y después tratar de desarrollar negocios tomando como base esos principios”.

    Muchas gracias por vuestro trabajo, y seguid adelante, somos muchos los que os apoyamos.

  2. Sr. Antonio , felicidades por la capacidad de analizar que posee para hacer de la palabra un puñal para las conciencias. Este ha sido uno de los mejores artículos que han pasado por mis manos en los ultimos meses y si bien como se puede vere, no pretende ser cientifico sino divulgativo, encierra su contenido material mas que suficiente para replantear una disciplina como lo es la económica que se disocia de la realidad hasta cotas difíciles de asimilar.

    Poseo un doctorado en España que sirvió solo para derribarme cualquier sueño de trabajar e investigar en mi pais cerca de mi familia.
    Actualmente desarrollo mi labor profesional como investigador en el campo de Biogenetica en los laboratorios de una sociedad austriaca y en Austria , (donde ya me he resignado a la idea de volver a Malaga cada vez menos y solo en vacaxiones de manera ocasional como los son estas dos semanas de verano) tenemos a disposición una cantidad de medios que facilmente podria tener España si lo hubiese querido. El problema no son esos medios, es que se esta limitando el desarrollo de España de manera intencionada y son los .motivos “económicos” los que arropan este drama.

    .

  3. Ha sido un gran placer para los sentidos esta lectura y la lectura de los dos comentarios, aunque yo añadiría que la economía ni siquiera tiene nada de científico (al contrario que la medicina aunque esté “secuestrada” por los mafiosos pero… “algo” de ciencia le queda) y que, como bien dice el artículo, solo es una ecuación adaptada a sus, como yo las llamo, “matemáticas piramidales”.Hace unos años, gracias a Internet, ¡¡por fin!! pude comprobar que mis sospechas acerca de que nos toman el pelo con eso que llaman “ciencia económica” y que no es mas que el sistema económico A SU MEDIDA y por lo tanto, LA MAYOR ESTAFA y la que HACE QUE NUESTRO SISTEMA POLÍTICO NO SEA OTRO QUE EL ADAPTADO A ESA ESTAFA, es decir, la DEUDOCRACIA, y que sea esa deudocracia la que “parte el bacalao”, eran confirmadas y ya no tenía que seguir en la oscuridad, aguantando memeces de las adoctrinadas personas de mi entorno y de la caja tonta…Por otra parte, en lo relativo al cáncer y a la hepatitis B, no se trata solo de que “los médicos (mafiosos de la farmafia) se hagan ricos especulando con esos medicamentos”, sino de que PERSIGUEN a médicos que aún estando dentro del sistema, como el doctor Burzynski y sus péptidos de gente sana, hacen la competencia a terapias que cronifican y dan efectos secundarios que precisan de más atención, en lugar de curar, o persiguen las terapias de bajo coste o coste cero, como es el caso de muchas plantas.

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