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ANTONIO J. MAYOR
Los refugiados y la “oportunidad económica”.

Ayer sábado, 12 de Septiembre, el ministro de “Economía y Competitividad” Luis de Guindos, desde Luxemburgo, donde había acudido para una reunión “informal” de los ministros de Economía y Finanzas de la UE, en referencia a las cuotas de recepción de refugiados provenientes del conflicto Sirio, y sobre las que España ha manifestado el compromiso de acoger a 15.000 refugiados, afirmó lo siguiente:

Si el proceso se canaliza adecuadamente, y yo creo que va a ser así, esto incrementa nuestra capacidad de crecimiento (….) A medio plazo, esa incorporación de familias enteras, de savia nueva, en las sociedades europeas es positivo desde el punto de vista estrictamente de crecimiento a futuro de las economías..”

Dicha reunión  que poco tuvo de informal, y mucho de cohesión y unificación del mensaje a comunicar al objeto de minimizar fisuras y conseguir la apariencia pretendida, mostró de nuevo (y cada vez de manera más agresiva y con menor temor a ser cuestionada), las intenciones de una Europa que no es sino un rehén cautivo y sometido a intereses que nada tienen que ver con la búsqueda de crecimiento o bienestar, intereses que van de la mano de políticas sometidas a una economía que sin pudor alguno, se muestra como la nueva religión a la que todos deberán seguir y creer, ya sea por las buenas o por las malas, arrodillándose voluntariamente o haciéndolo obligado por la exclusión, la falta de recursos, la precariedad, la corrupción extendida hasta límites difíciles de revertir, o en última instancia, por la violencia de los disparos y las armas en un conflicto bélico convenientemente disfrazado de “defensa de la libertad”.

En consecuencia, se hace completamente necesario analizar las declaraciones de Guindos, más allá de su intención propagandística, incidiendo sobre el contenido que realmente tratan, y destapando las cuestiones e interrogantes que hasta el momento presente, intencionadamente no han sido puestas sobre la mesa, sino que han sido obviadas, omitidas o alteradas a nivel institucional.

Según la RAE, refugiados son todas aquellas persona/s que, a consecuencia de guerras, revoluciones o persecuciones políticas, se ven obligadas a buscar refugio fuera de su país.

Muy pocas situaciones tienen una capacidad de alienación del ser humano semejante a la que produce la necesidad forzosa y obligada de abandonar el país natal, dejar familia, amigos y entorno, para intentar sobrevivir o llevar una existencia digna lejos del lugar de origen.  En consecuencia, un refugiado lo es porque existe un hecho violento que le mueve a serlo. En el caso de Siria, este hecho se llama saqueo y desestabilización intencionada de un país, pese a que desde Europa lo conozcamos como “conflicto bélico”, en una intencionada campaña para anular la única pregunta válida: saber quien es el “bueno” y quien el “malo”, o dicho de otro modo, saber el por que de un conflicto, quienes están implicados y que fines persiguen.

Asumir que es un conflicto bélico, supone asumir que dos bandos están peleándose por los motivos que fueren, conllevando la tendencia a considerar a ambas partes como barbaras, malas o irresponsables, y generando el entorno idóneo para que un tercero acuse ante el resto a uno de los bandos de ser verdugo del otro, concediendo a través de dicha acusación, la plena legitimación para intervenir en el conflicto apareciendo como paladín de la justicia, la moral y la libertad.

Los conflictos bélicos no son fenómenos naturales que se produzcan por leyes físicas. Son guerras. Y todas son iniciadas y desencadenadas por intereses económicos, buscando el control de recursos, de territorio y de población, siendo ésta última considerada únicamente como mal necesario en la mayoría de ocasiones, con lo que salvo para el empleo de un cierto número como capital humano barato en la “reconstrucción” de las zonas afectadas, el resto sólo supone una fuente de gasto y un posible germen de protesta que podría llegar a desembocar en  una presión social capaz de recuperar el gobierno del país saqueado.

Ante esta perspectiva, a nadie puede caber duda alguna que para los nuevos “dueños” de un país, al igual que para el patrono en las antiguas plantaciones de algodón, el número necesario de población o personas a su cargo debe ser sólo el justo para que sirvan al objetivo deseado (en el caso de la plantación, una plantilla en un número suficiente para cultivar , recoger y tratar la materia prima , manteniendo un reducido sobrante que sirva de relevo ante posibles bajas, mientras que en el caso de un país, una población suficiente para cubrir los puestos de trabajo requeridos sin llegar a  suponer jamás un potencial riesgo de amotinamiento ante el expolio de recursos y el empeoramiento lógico del nivel de vida o capacidad de subsistencia), la idea central es el término “suficiente”, que no hace sino indicar el límite conveniente por encima del cual cualquier aumento lejos de favorecer, supondrá inevitablemente una amenaza.

Pongamos como ejemplo a Níger, un país que se situá entre el tercer y quinto puesto como productor mundial de uranio (alrededor del 7,8% del total de la producción mundial) y que sin embargo presenta un 60% de sus habitantes por debajo del umbral de la pobreza, uno de los mas altos índices de mortalidad infantil, y una esperanza de vida media inferior a los 54 años, que dan como resultado un país que se situá en los últimos puestos del Indice de Desarrollo Humano elaborado por la PNUD.

Es la multinacional francesa Areva (el Estado francés es accionista mayoritario) quien ostenta el monopolio real de explotación del Uranio, significando nada más y nada menos que el 37% de las importaciones totales Uranio de Francia, haciéndolo a través de otras dos empresas: Somair y Cominak (en ésta ultima España es parte de su accionariado a través de Enusa) .

Que el Uranio sea un elemento esencial para las plantas nucleares es de todos conocido, lo que no lo es tanto es que la explotación de dicho mineral ha sido impuesta a la fuerza a la sociedad de Níger, por un lado expropiando forzosamente cuantas tierras se considera oportuno, y por otro generando una escasez económica adecuada que permita garantizar en todo momento mano de obra prácticamente esclava al servicio de las minas, que no tenga más opción que trabajar en ellas si quiere poder tener algo que llevarse a la boca al final del día.

Ni que decir tiene que las condiciones de trabajo en dichas minas, y los efectos colaterales de las actividades de extracción y explotación han dejado y siguen dejando un reguero de muerte en forma de suicidios, cáncer, insuficiencias respiratorias, contaminación del entorno (agua, aire y suelo), y una exposición a índices de radioactividad provocados por el descontrol en los vertidos que se extiende prácticamente por todo el país.

La ecuación es muy sencilla: Francia paga cerca de 3.700 Millones de Euros por importar el Uranio de Níger. Este dinero es abonado en su práctica totalidad a las empresas que tienen el monopolio de la extracción y sus procesos paralelos (Aneva, Somair, Cominak) , lo cual significa que ese dinero vuelve a Francia en gran medida, dando como resultado que los habitantes de Níger perciben poco, muy poco o nada mientras ven como sus recursos naturales son expoliados.

Para garantizar que todo ello pueda permanecer invariable, es necesario garantizar dos aspectos esenciales: Un gobierno cómplice y una población incapaz de conformar una resistencia u oposición que lleve a un cambio en la gestión y control del país.

Para el primer hecho, la corrupción y la colocación de Gobiernos títere es prácticamente todo cuanto hace falta para conseguirlo, mientras que para el segundo, las cifras lo dicen todo: si el 70% de ciudadanos sobrevive con menos de dos dólares al día, la “mejor” noticia seria que ese 70% de ciudadanos desapareciese ya que el sistema “funciona perfectamente” con el 30% restante, significando dicho 70% una carga y una molestia que de no ser atajada y si se llegase a cometer el error de permitir su cohesión, podría en un futuro suponer un potencial peligro para el actual sistema dominante, un sistema que ofrece un elevado standing de vida a tres de cada diez habitantes, mientras que condena a la miseria y excusión a los siete sobrantes.

Volvamos a incidir sobre esta realidad, si Níger, con 19.11  millones de habitantes , siendo la nación del continente africano donde desde Junio de 2014 numerosos medios internacionales le otorgan el status de “Primera Economía de África”, y si dicho status lo ha alcanzado con sólo un 30% de población laboralmente productiva, la evidencia es obvia: El 70% de población restante (13.37 millones de personas) sólo son un lastre y una pesada carga que únicamente puede significar a futuro un foco de rebelión y protesta.

“Aligerar” dicha carga estimulando movimientos migratorios que les lleven fuera del país, supone una “bendición” para el sistema económico de Níger, traspasando su problema a otros Estados, cuanto mas lejanos mejor, ya que ello permitirá conservar la corrupción, el expolio  y el crimen contra la población que lleva a que ese 30% de población viva opulentamente a costa del resto. En definitiva se trata de mantener el control de un mercado, a poder ser excluyente y con carácter de monopolio.

Las capas sociales desprovistas de recursos o esperanza, son el precio a pagar por ello.

¿ Alguien podría concebir que para Níger suponga una “oportunidad de crecimiento” acoger a 15.000 habitantes más? Níger cuenta con casi 14 millones de personas en situación de ultrapobreza, numero más que suficiente y sobrado para garantizar que la población laboralmente empleada de baja y media cualificación lo sea a cambio de salarios y condiciones irrisorios, a la vez que se garantiza también el enorme trasvase y extracción de riqueza a favor de un mínimo porcentaje de población, quien hoy por hoy afirma rotundamente que Níger es un “lugar idóneo para vivir”.

La verdadera “oportunidad de crecimiento para Níger”, pasa por evitar cualquier análisis internacional, difundir el silencio y la ignorancia sobre su realidad, mantener la estructura de  corruptos y corruptores, y pasa también por ir “aligerando” población que les permita ausencia de oposición, problemas y gastos, siempre y cuando se conserven unos mínimos sobrantes  que le aseguren la lucha de la sociedad por un puesto de trabajo pidiendo cada vez menores salarios o contraprestaciones,  ante el miedo de quedar expuesto a la pobreza y exclusión en caso de no conseguirlo.

La verdadera “oportunidad de crecimiento” para la viciada estructura de Níger, seria lograr que el resto del Mundo se hiciese cargo de 14 millones de sus habitantes que viven en la extrema pobreza y para los que el país no tiene capacidad de absorción ni de empleabilidad. A las malas, mientras que dichos 14 millones de personas no armen ruido y se muestren resignados a su suerte dentro de las fronteras del país, sólo seria una cuestión de tiempo que las condiciones acabasen por mermar drásticamente su numero, mientras que si comienzan a ser molestos y ponen en peligro el “bienestar” del resto, o se les calla a la fuerza o se les “invita” a abandonar el país y dejarles a su suerte.

Dicho de otro modo, su “bienestar” pasa porque otros Estados asuman el precio y las consecuencias de anteponer intereses empresariales a los propios.

Volvamos ahora a la realidad de Siria y a la mal llamada “crisis de refugiados”, una crisis que no es tal ( es una acción militar en toda regla dirigida a desestabilizar y derrocar un Gobierno en favor de intereses que se encuentran a mas de 16.000 km de distancia)  y un silencio absoluto sobre las causas que mueven a cientos de miles de personas a abandonar su país, centrando el problema en la falta de solidaridad del resto ante una situación de emergencia sobre la que nadie cuestiona ni se pregunta, aceptándola como si fuese un fenómeno natural o una trifulca local entre sociedades barbarizadas.

Si una persona ha sido agredida, acude a la policía y ésta se limita a a curarle sus heridas y darle cama y comida hasta que se recupere medianamente, los agentes que han actuado así dejan de ser autoridad para convertirse en cómplices, dejan de ser justos para convertirse en cooperadores, y dejarán de proteger al ciudadano para convertirse en colaboradores de un delito. Y es que si se piensa detalladamente, lo único que en realidad harían es permitir que el agresor pueda actuar contra la misma victima tantas veces como desee ya que por muchas lesiones que le cause, siempre se la devolverán “lista” para volver a ser agredida.

La actuación de la policía es, en un segundo plano necesario,  socorrer en la medida de sus posibilidades hasta que lleguen los servicios o cuerpos realmente especializados en ello, pero por encima de todo, y guardando la normal lógica, la función que les dota de significado es evitar, perseguir, capturar y eliminar cualquier delito real o potencial que atente contra la seguridad o integridad del ciudadano.

Si la policía no actuá contra el agresor, deteniéndolo y anulándolo, hoy será una victima a la que tengan que asistir, pero mañana serán cien gracias a la impunidad que se brinda al autor del delito.

La situación europea , especialmente dentro de la nefasta concepción de la  UE, es terminalmente critica, sin posibilidad alguna de retorno o reversión de su estado, pese a que alguno pueda no gustarle o creer que es una reducción excesivamente catastrofista. Es la crónica de una muerte anunciada, donde no existe ni lo habrá posibilidad alguna de crecimiento o desarrollo si se perpetua el actual entorno económico que no hace sino favorecer una especie de colonización 4.0, que sin perder los modos ni la sonrisa, expolia y se apropia de recursos y estados enteros logrando transmitir la culpa a todas y cada una de sus victimas, y dejando tras de si un rastro de pobreza, exclusión, y miseria, obligadas por una deuda que hábilmente ha ocupado el lugar de las pistolas y cañones, pero que se cobra muchas más vidas que éstos.

Y ante esta realidad, se invita a la acogida de refugiados, poniendo como “cebo” que significarán una “oportunidad de crecimiento” para todos los países que la lleven a cabo.

Acoger a quien no puede seguir viviendo por sus propios medios, no necesita de invitación alguna, es una obligación humana más allá de cualquier bandera, color o escudo. Pero hacerlo sin cuestionarse el motivo por el que estas personas deben abandonar un país, o hacerlo sin emplear todos los medios para detener un conflicto que no es sino una cruel guerra movida por la ubicación geoestratégica de Siria y por el control de determinados recursos por parte del mismo que nos “invita” a acoger a las victimas de su delito, no hace sino convertirnos en cómplices necesarios de un delito de genocidio.

España, cuenta con más de 7 millones reales de desempleados, 3 millones de los cuales son de larga duración con riesgo evidente y palpable de quedar excluidos de manera definitiva de cualquier oportunidad o posibilidad laboral dentro de un mercado que día a día necesita menos mano de obra y, “lógicamente”, menos gente que le cuestione o proteste.

Para España, al igual que para cualquier otro país, acoger a quien no tiene recursos es una cuestión de humanidad y de solidaridad. Pero que ello signifique una “posibilidad de crecimiento extraordinaria”, es simple y llanamente una malintencionada mentira intentando que sea creída en base a presentarla como “medicina” para la enfermedad terminal que padece la sociedad y que no es otra que el progresivo deterioro y ruptura económica provocado por la completa ausencia de posibilidad real de desarrollo.

No se trata de gastar millones en apósitos o vendas que vayan limpiando la sangre a medida que brota, se trata de cerrar la herida para que el paciente no se desangre.

Desde Afganistán, pasando por Guatemala, Chile,  los Balcanes, Irán, Iraq, Libia, la misma Siria en 2012 o la reciente Ucrania, entre otros muchos, asistimos a un último intento tan desesperado como cruel y sanguinario de consolidar y retener un dominio global que,  a medida que su economía se hace irreal e imposible de sostener,  está alcanzando su mayor cuota de expansión territorial, literalmente adueñándose con toda la violencia posible de “posiciones geoestratégicas” y recursos esenciales que le permitan mantener un trono cuyas patas se hallan completamente carcomidas.

Desestabilizaciones de Gobiernos, suministros de armas, dinero y equipos, comandos que logran infiltrarse bajo la apariencia de Ayuda Humanitaria o Refugiados, visados falsos, “primaveras árabes” simulando progreso y dejando tras de si ruina y pobreza, Organizaciones Terroristas creadas, entrenadas,  financiadas y dirigidas por los mismos que aparentan combatir contra ellas, Intervenciones militares fingiendo ser llevadas a cabo para “garantizar la libertad y la democracia” cuando en realidad están derrocando gobiernos legítimamente votados y sustituyéndolos por muñecos de paja al servicio de un tercero, Operaciones encubiertas o mercenarios entrenados y armados hasta los dientes haciéndose pasar por ciudadanos pacificos que protestan contra un “Regimen opresor e injusto” han sido una hoja de ruta tan despiadada como cinica y real, logrando que el resto del Mundo asista impasible e impotente a guerras disfrazadas de “compromisos con la democracia” contando con la complicidad de infinidad de Estados que hace tiempo que dejaron de serlo para convertirse en simples países tutelados temerosos de desatar la ira o el castigo de quien prácticamente se ha convertido en su propietario, dando como resultado una realidad distorsionada que logra hacer pasar al verdugo por victima y a la victima por culpable.

Acoger es una cuestión de dignidad y solidaridad, pero bajo ningún concepto es la solución a nada más que facilitar y pagar las terribles consecuencias que impunemente un tercero comete, liberándole de toda responsabilidad o carga y permitiéndole toda la comodidad para que  cometa tantas tropelías y saqueos como estime oportuno.

Tras Siria, los gobiernos de Tunez , Argelia o Jordania reúnen todos los factores para ser los siguientes.

La realidad económica que sustenta una economía basada en un dólar ficticio, cuyo único valor real lo compone el papel y la tinta empleada en su impresión, inflada hasta limites inconcebibles y sin mas base que la “confianza” obligada e impuesta al resto hacia la aceptación del valor que se les dice que cada billete tiene, obliga a una huida hacia delante si se quiere sostener unos años mas lo que a todas luces comienza a resultar una insostenible mentira.

Hay dos modos de lograr que una mentira jamás se descubra: El primero es no haber mentido, el segundo es eliminar a todos aquellos a quienes se mintió.

Creer que la imaginaria línea entre norte y sur que estigmatiza y divide entre “ricos” y pobres todo un planeta será una línea que permanecerá inalterable con el paso del tiempo, más que un error seria una preocupante muestra de candidez o hipocresía.  Con el transcurso de los años, cada vez menos tienen mas, y cada vez más tienen y tendrán poco o nada para mantener simplemente la esperanza de no quedar excluidos de un sistema que se fagocita a si mismo.

Volver la vista a otro lado mientras se arrasan países enteros con guerras disfrazadas de intervención humanitaria, y acallar la conciencia acogiendo a quienes huyen desplazados, sin señalar, responsabilizar y poner fin al causante de esta verdadera masacre social, sólo limpia temporalmente un poco de sangre vertida mientras se hace mas profunda la herida , y sólo consigue acelerar el proceso mientras se engorda y alimenta al verdugo creyendo que algún día se sentirá saciado y nos aceptará como iguales en lugar de victimas.

Eso jamás ocurrirá.

Las fisuras de una economía ficticia y una posición de liderazgo incontestable que pierde fuerza cada día que pasa, obligan y necesitan de savia nueva con la que poderse alimentar en un dramático intento de devorar para intentar mantener el control y las servidumbres.

Creernos la mentira de que “solo el más apto” sobrevive, nos lleva a competir entre nosotros, contra todo y contra todos, de manera cada vez más individual y olvidando que no existe una sola variable en la que el ser humano tenga más posibilidades de supervivencia actuando solo que haciéndolo como grupo.

Nuestro país, actualmente es incapaz y seguirá siéndolo cada vez más, para absorber una fuerza de trabajo desempleada que alcanza cifras reales de 7 millones de personas, y que, lejos de ser estacionaria se esta convirtiendo en crónica. El nivel de desarrollo industrial o inversión en su fomento, es una broma de mal gusto que no hace sino condenar al paulatino subdesarrollo tanto productivo como tecnológico, dejando en manos privadas “inversiones” que no son sino anzuelos para extraer mucho más que lo invertido.

La creación de empleo es imposible dentro de este entorno. La proliferación de contractos en prácticas, becarios, jornadas abusivas declarando media jornada a lo sumo, empleo precario, sueldos en descenso, eres encubiertos, despidos masivos, dinero publico destinado a fines privados, corrupción a raudales, destrucción intencionada de sistemas y sectores públicos en aras a una “eficacia” en la gestión privada, tratados de “libre comercio” y política de un país al servicio de terceros, no es ni será una crisis cíclica ni pasajera, aunque la televisión te haga sentir diferente o el ministro de turno te intente convencer de que su corrupción no es tal sino que es vocación y esfuerzo por servir a la sociedad.

Es el modo en el que se libran las guerras en Europa.

Es el modo en el que se actuá como se está actuando contra Siria solo que aquí se cambia el mercenario entrenado por el economista a sueldo y el terrorista armado por el político de traje y corbata.

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