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ANTONIO J. MAYOR
“¿Lo pagan los españoles, no? El Estado es rico, no te preocupes….”

Una trabajadora, Azahara Peralta, con funciones y cargo, no es convocada pese a que debía haberlo sido, a una reunión de la empresa en Madrid con el Ministerio de Agricultura. En dicha reunión, dicho Ministerio pagó 40 millones de euros a FCC por obras valoradas en sólo 3,5 millones.

Una empleada,  ingeniera de caminos que se negó a prestarse a la enorme trama de corrupción, denunció ante el juez que Acuamed había pagado 2 millones de euros por una escollera que jamás existió. Dicha ingeniera fue destituída y despedida.

Leed ahora un extracto de conversación telefónica mantenida entre Arcadio Mateo, director de la empresa pública Acuamed y líder de la organización criminal en que dicha entidad fue convertida (actuando como tal para robar dinero público a través del soborno, coacción, extorsión, falsedad y fraude) y Nicolás Steegman, en aquel momento también directivo de Acuamed, segundo de a bordo y principal sobornador según el sumario judicial. (Hoy el tal Nicolás se halla trabajando para el sector privado)

– Steegmann: Es que, encima, el 80% lo paga Europa [risas], de otra forma lo pagaríamos todos los españoles ¿no? [risas]

– Mateo: Bueno, eso se nos escapa a nosotros… El Estado español sigue siendo rico, por eso no te preocupes…

– Steegmann: Pues que me haga un préstamo [risas]. 

(Resto del extracto aquí)

El Estado Español, nunca en su historia fue “rico”. Aun con ello, la verdadera realidad de ese “Estado Español” hoy en día, en crecimiento exponencial desde los últimos treinta años, es que ese “Estado” se halla inmerso en una quiebra total que lo ha convertido en uno de los Estados más pobres de la UE con una deuda que le condena a ser esclavo de cualquiera que le arroje unas monedas con las que seguir vivo una jornada más.

Decían hace muchos años desde Alemania que, “El estado de España debía ser el más rico de todos, todo el mundo le roba, y sigue quedando dinero…”

Ese dinero que “queda”, es el que cada año las familias y las rentas medias y bajas transfieren de su bolsillo cumpliendo con sus obligaciones tributarias; que únicamente son exigidas a ellas mientras que al resto se le facilitan caminos, vías, puentes y autopistas con los que ignorar el pago de todo. La idea es pagar nada y menos mientras se mira a otro lado, se limpian las fachadas de cristal de una pequeña oficina en Cayman, Nauru, Belize, Barbados o Santa Lucia o se idean nuevos modos de permitir que unos pocos, con mucho, aumenten indefinidamente su patrimonio mediante “instrumentos de inversión colectiva”, como pueden serlo las SICAV, en las que todo vale para pagar menos de un 1% sobre una base imponible que sólo declara lo mínimo que le permita seguir operando bajo la más falsa apariencia de legalidad (sicav ficticias o “mariachis” con socios de paja para que sea un único inversor quien no tributa por sus negocios particulares, opacidad, más del 70 % invertido en el extranjero, fusiones societarias, absorciones encubiertas, operaciones dirigidas a adquirir bienes y activos prorrogando la fiscalidad ad eternum de modo tal que dichas adquisiciones quedan “limpias” de pago de por vida; prórroga en el tiempo de tributos que serán satisfechos, si es que lo son, con los intereses de dichas prórrogas, etc, etc).

Unas SICAV cuyo número alcanzó máximo histórico hace poco menos de 3 meses, logrando un total de 3.357, gracias a las nuevas 126 que se crearon durante el año 2015, para alcanzar un patrimonio estimado bajo gestión para el año 2016 de más de 35.400 millones de euros.

Y ello pese a que los “economistas” del liberalismo, zorros dóciles entrenados para aullar si el amo se ve en peligro (riesgo de aumento de fiscalidad sobre las mismas), intenten convencer al resto de que la fiscalidad sobre las SICAV es “asfixiante”, “excesiva”, que tributando el 1% se hallan muy “presionadas” y fabricando para ello reflexiones numéricas que ni siquiera son capaces de soportar la hipocresía con la que son escritas. Esos zorros saben que si el amo se aleja, su propio estatus se aleja con ellos; saben que no son nada si el árbol al que se arriman se seca y es por ello por lo que la mentira es un precio demasiado barato para salvaguardar sus unifamiliares en exclusivas zonas, sus apretones de manos con amigos del amo todavía más poderosos que éste, sus círculos de amistades donde comentar entre risas quien se ha cobrado más víctimas engañándolas con falsas promesas o la increíble sensación de sentirse “elegido” cada mañana frente al espejo, cuando el reflejo de éste devuelve una figura que se ha “hecho a sí misma” gracias a que un amo le ha encontrado útil para sus intereses.

El poco dinero que queda en España, es del que año tras año se alimenta una cada vez más inmensa, corrupta y sedienta legión de parásitos con corbatas oscuras, modales al uso y discurso suave, que han hecho de la traición y la codicia el único modo posible de mantener un tren de vida de otro modo inalcanzable. La política, el dinero, los “negocios” y la ruptura social, hoy son su mejor aliado y su salvoconducto a retiros dorados mientras gritan su “amor” a España, sus profundos “valores” hacia la patria,  sus “consejos” para que España crezca, los “peligros” de que alguien diferente a ellos pueda llegar a tomar decisiones, la “importancia” de que toda siga como hasta ahora y, la “necesidad” innegociable de que el resto siga creyendo ciegamente en una religión comercial cuya biblia son los mercados y el dinero su fe.

El Estado español, cuya deuda pública supone más del 101% de su PIB, en la práctica y en la realidad, ya sólo puede generar dinero en base a la fiscalidad. No le quedan sociedades ni sectores, ni recursos, ni futuro, ni esperanza que le permitan generar beneficio con el que poder reinvertir y generar innovación, tecnología, industria o desarrollo que puedan traducirse en capacidad de absorber mano de obra; capacidad de generar puestos de trabajo más allá de bares, restaurantes, chiringuitos de playa, paellas para alemanes, souvenirs para ingleses o paseos en burro por el pueblo de turno.

Y a base de percutir y ser parte cotidiana de la realidad, los voceros de este carcinoma han conseguido la cuadratura del círculo: vivir de lo público mientras públicamente exigen que lo público desaparezca para dejar paso a lo privado.

Y así, como si de una coreografía del Bolshoi o del NY City Ballet se tratase, bajo la atronadora música de una corrupción triunfante, salen a escena partidos y políticos que ocupan su lugar por ser los mejores hombres de paja al servicio de terceros, contratistas, sobornadores, bancos, economistas, intermediarios, alemanes, europeos, ingleses, defensores del “Libre Comercio” y sus tratados, gestores de empresas públicas que roban cientos y miles de millones del dinero de quienes menos tienen. Empresas públicas que voluntariamente se trocean y venden a particulares por poco menos de medio euro; alcaldes que hacen de pueblos y ciudades sus cortijos particulares; jueces sordos, mudos y ciegos ante el poderoso y vengativos sobre el negro hueco que hace tiempo albergaba el ojo de alguien a quien una bala de goma le arrebató la mirada; medios de comunicación quebrados y sostenidos artificialmente por bancos y acreedores, “altruistas” para sus intereses pero leoninos para los del resto; tertulianos que quieren para los demás lo que prohíben para los suyos; jefes de Estado que al más puro estilo de Napoleón se autoproclaman como tales mientras saquean, extorsionan y roban a manos llenas ante el aplauso y la positiva valoración de la mitad de sus víctimas; jefes de patronal que devoran al trabajador del mismo modo que el cuervo lo hace con los tejidos blandos de un cadáver; una moneda única con 19 fiscalidades diferentes y ninguna salida para quien menos tiene. El miedo, la mentira, la división, la duda, la incertidumbre, el individualismo, la codicia, el desdén, o la cobardía….

Mientras, en el patio de butacas, el resto bailamos al son de su música; peleándonos entre nosotros esgrimiendo banderas, filias, tendencias o gustos cuyos colores o significado no valen más que la tela o el pigmento con el que han sido hechos,  defendiendo líderes que nunca han estado de nuestro lado, definiendo ideas políticas que sólo son reales en nuestras cabezas o exigiendo al resto que pelee por algo mientras nosotros pisamos cabezas para salvar la nuestra.

En el momento álgido de la representación, actores y publico habrán llegado al punto pretendido: Impunidad para los primeros y completa indiferencia y división entre los segundos.

En ese momento, el escenario queda a oscuras y los actores desaparecen con el dinero de la entrada.

Nadie les impide hacerlo, un reproductor garantiza que la música siga sonando, y mientras lo haga, nosotros seguiremos bailándola.

 

Antonio J. Mayor

4 comentarios en ANTONIO J. MAYOR
“¿Lo pagan los españoles, no? El Estado es rico, no te preocupes….”

  1. Antonio, excelente, como siempre, enhorabuena.

    Sería bueno en un futuro que nos explicases de forma sencilla realmente dónde está el engaño de las SICAV, ya que si al retirar el dinero hay que tributar como mínimo el 21%, se estaría en una situación menos escandalosa, ya que al retirar el dinero los socios pagarían impuestos como todo el mundo.

    Para los que no entendemos mucho de finanzas y fiscalidad podía ser una buena idea hablar extensamente de dónde está el truco en las SICAV. Por ejemplo, ¿puede actuar una SICAV como una empresa en un paraíso fiscal actuando de intermediario en la compra de un producto para que la empresa asociada a la SICAV y que tributa en España lo venda con un beneficio muy escaso (y tribute por tanto casi nada en España), mientras que la SICAV sólo tribute por un 1%? Al utilizar de intermediario a la SICAV la empresa que vende el producto es como si utilizara como intermediario una empresa en un paraíso fiscal. ¿Es esta una forma de actuar?¿No?¿Existen otras?

    Muchas gracias y ánimo, os seguimos con mucho interés.

  2. Muchas gracias José por tu valoración. Me pongo a ello a ver si durante el dÍa de hoy puedo al menos exponer de manera inicial en un artículo las muchas interrogantes que plantean los instrumentos de inversión colectiva, y a su cabeza las SICAV.

    Un saludo, y mi reconocimiento sincero a vuestro trabajo científico, decir que es bueno sería quedarse muy corto.

  3. Antonio,

    tienes el poder de la palabra, sin duda alguna, y encima lo utilizas para despertaar. Una vez más, tienes mi admiración 🙂

    No sé si recordáis el superchanchullo de la sanidad catalana que fue destapado por una pareja que se puso a investigar (los CafeAmbLlet). Una mamandurria de la que chupan cuatro espabilados, y que perjudica a todos.
    https://www.youtube.com/watch?v=AHe7KQgz69Y

    Pues bien, la castuza se está blindando en ‘Catalonia’:
    http://diarisanitat.cat/el-govern-preveu-blindar-per-llei-la-utilitzacio-despais-del-servei-catala-de-la-salut-per-part-dempreses-privades/

    Un abrazo a todos

  4. "Cebrián es un tirano como Calígula", el mensaje oculto de un articulista en un suplemento de 'El País' // 30 mayo, 2016 en 10:36 am // Responder

    Juan Soto Ivars ha escondido su dardo al presidente de Prisa en su columna del suplemento ‘Tentaciones’, una de las publicaciones del grupo que preside Cebrián.

    http://www.publico.es/actualidad/articulista-carga-cebrian-mensaje-oculto.html?src=tpu

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