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ANTONIO J. MAYOR
Goldman Sachs compró 3.000 pisos sociales en Madrid y ahora los vende al doble de precio

El fondo de inversión Goldman Sachs, que adquirió hace dos años 2.935 pisos sociales en Madrid con inquilinos en alquiler al Instituto de la Vivienda (Ivima), los está ofreciendo ya al doble del precio al que los compró -una media de 68.000 euros- “Los venden en Vallecas y Ventilla a 140.000”, denuncian los arrendatarios. Al tiempo, un informe de la Cámara de Cuentas denuncia que el Ivima no atendió las alegaciones y quejas de los inquilinos porque “no los consideró interesados en el procedimiento [de venta]” “sus derechos e intereses no se veían afectados”. Pero, eso sí,  la cámara enumera los grandes perjuicios que sufrieron.

Los pisos sociales del Ivima se vendieron al fondo de inversión en agosto de 2013 y, a partir de otoño, los vecinos comenzaron a enterarse de que el dueño de sus hogares, donde residían en régimen de alquiler desde hacía años, era otro. Cuenta Sonia Martínez, presidenta de la plataforma de afectados, que los administradores de las fincas fueron informados solo un mes antes que ellos y que supieron del cambio por una carta sin membrete.

El informe de la Cámara de Cuentas es tajante al respecto: Se incumplió “el deber de informar [de la venta] a los interesados para que pudieran presentar [alegaciones] a tales resoluciones como establece la ley”. Por eso, de nada les sirvieron las quejas, reclamaciones o recursos posteriores frente a la operación.

Para llevar a cabo la venta, dicho proceso se cerró sin dar ningún tipo de información previa a los afectados. Como consecuencia de ello, ninguno pudo adquirir su vivienda al precio que le fueron vendidas al fondo buitre, en favor de Goldman Sachs: 68.000 euros. El derecho a tanteo y retracto, debido y obligado en virtud de ley y recogido en el propio contrato de alquiler social, fue ignorado y/o negado con la connivencia de las partes implicadas: Comunidad de Madrid y Goldman Sachs. (La tercera parte implicada, los inquilinos de dichas viviendas sociales, simplemente fueron dejados al margen para, tal y como hoy se demuestra, “hacer caja” con ellos en el futuro)

Tal y como se recoge en eElpais.com, los pisos vendidos pertenecían al “Plan Joven” de la Comunidad de Madrid. El valor contable de todos ellos era de 300 millones de euros. Aunque este valor se redujo con una tasación a la baja realizada por el mismo IVIMA quedándose en 168,9 millones. Finalmente se vendieron a la gestora inmobiliaria Azora, con la financiación de Goldman Sachs, por un importe de 201 millones de euros.

Hoy, el órgano fiscalizador remarca que en la venta no ha habido “publicidad en forma legal”. Es decir, que la compraventa en dos meses y en pleno verano se hizo de espaldas al vecindario. Ahora el 70% de los inquilinos tiene derecho a comprar las casas al cumplirse 10 años de habitarlas. Pero el precio se ha disparado desde que adquirió las viviendas el fondo de inversión. Goldman Sachs las está ofreciendo a 140.000 euros.

“Quién puede, compra, porque ha invertido mucho dinero en el piso [en los años que lo ha habitado]”

No hay que olvidar, tal y como indican desde laizquierdadiario.com, que la Cámara de Cuentas es un órgano fiscalizador elegido por la Asamblea de Madrid, absolutamente dominada por el PP. Aunque su informe no ha podido tapar todas las irregularidades, en él se reconoce que el IVIMA se saltó su propio pliego de condiciones de venta, esta debería realizarse piso a piso y no en bloque, lo que hubiera permitido el acceso a la compra asequible de los inquilinos en primera instancia. Reconoce además que se incumplió el deber de informar a los inquilinos para que pudieran presentar alegaciones a las resoluciones adoptadas y que tampoco hubo la obligatoria “publicidad en forma legal”.

La ex-gerente del IVIMA, Ana Gomendio, en la memoria justificativa de la operación exigida por ley, explicaba la no necesidad de las viviendas sociales bajo propiedad pública y como la venta resultaría “doblemente positiva, jurídica y económicamente” considerando que aseguraba “la posición de los arrendatarios y maximizaba el rendimiento del Instituto”. Más adelante y sin despeinarse, afirmaba que “la función social no se verá alterada en ningún momento porque las viviendas seguirían calificadas como de protección pública”.

Hay que decir que Gomendio, antes de ocupar el cargo público, era empresaria inmobiliaria y tenía como socio a Rafael Tomás Codoñer, consejero delegado por Bancaja Habitat en la empresa adjudicataria Azora. Otro caso más del entramado empresarial, financiero y político que se entrelaza como una tupida red de intereses y corruptelas para favorecer a las élites y perjudicar a las clases trabajadoras.

Las viviendas no sólo se están vendiendo más caras, sino que también son mayores las tributaciones a las que deben hacer frente ahora los inquilinos porque ya no se gravan con el IVA reducido (4%), sino con el 6% del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, al tratarse de segundas transmisiones.

Los vecinos han perdido, asimismo, la oportunidad de renovar automáticamente sus reducciones de alquiler (de hasta el 95%) si cumplen determinadas condiciones. Goldman Sachs es quien decide si se mantienen o no estas condiciones.

Al no ser ya casas del Ivima, si una familia crece, tampoco va a poder beneficiarse de las reducciones a familias numerosas. Y, además, ahora se exige a los vecinos que paguen el IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles) de los últimos cinco años. Hasta ahora, y aunque estaba en su contrato, la agencia pública de la vivienda no incluía la tasa en la factura porque el 30% del vecindario está en riesgo de exclusión social.

Por todas estas razones, la Cámara de Cuentas concluye que las casas “han dejado de cumplir su función social”. De los 2.935 pisos, 524 ya no tienen contrato con el Ivima, sino directamente con Encasa Cibeles, la inmobiliaria de Goldman Sachs.

La lista de irregularidades es larga. El pliego de la venta tiene “una redacción imprecisa” y la empresa no tenía el capital necesario. No se informó, como es preceptivo, al Consejo de Administración del Ivima. Encarnación Moya, del PSOE, denunció en la comisión parlamentaria del pasado viernes que se actuó así para sortear a la oposición. Tampoco aparecen en el expediente de enajenación los supuestos estudios técnicos que sustentaban las ventajas de la venta.

Al contrario, vender en bloque los 32 inmuebles limitó el concurso a unas pocas compañías cuando, según la Cámara  -“con enajenaciones parciales [venta a inquilinos o pequeñas inmobiliarias] se podrían haber incrementado sustancialmente los ingresos de la Administración”.


Tres mil euros. Es el capital social con el que nace la empresa que gana la adjudicación de 2.935 viviendas por 201 millones de euros. “La cuantía resulta insuficiente para responder del volumen de actividad adquirido”, recuerda en su informe la Cámara de Cuentas. No cumple, por tanto, el pliego de condiciones del concurso.

Sin acreditaciones. Se constituye una sociedad específica para la compra y no consta que haya timbre de entrada o rúbrica que acredite que la mesa de contratación recibiese el expediente.

Nuevos socios. Se incrementa en 21,2 millones el capital con la entrada de “un grupo financiero internacional que no cumplía las condiciones para licitar y cuya sucursal en España, inicialmente seleccionada, finalmente no presentó ofertas”.

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….Tres mil cinco euros (3.005 €)  para montar una S.L, una gerente del IVIMA (Ana Gomendio) ex empleada de la empresa compradora, un concurso opaco y pactado, una adjudicación a dedo, y los bolsillos llenos de unos y de otros, mientras se aniquila y exprime la vida precisamente a los que menos tienen.

Ya veis qué poco hace falta para “comprar” casi 3.000 viviendas sociales en Madrid, y luego revenderlas a más del doble de su precio, solo hace falta ser un sinvergüenza, tener como amigo y/o contacto un empleado público corrupto y cómplice que sea quien tome las decisiones, y ganas de forrarse a costa del débil.

En la primera citación a la que Ana Gomendio tuvo que declarar ante el juez EN CALIDAD DE IMPUTADA, ésta tuvo la desvergüenza de afirmar que “no sabia nada de la venta de pisos del IVIMA a los fondos buitre”, echando la culpa a su antecesor.

No existe suficiente pena ni castigo en este mundo para quien se enriquece a costa del débil. Del mismo modo en que se  ha especulado, vendido, corrompido, engañado, traicionado y lucrado a manos llenas frente a las capas más débiles de la sociedad, de ese mismo modo si existe dignidad o un ápice de justicia tendrían que ser tratadas y condenadas desde los responsables del IVIMA hasta los titulares de un fondo buitre que haciendo más que nunca honor a su nombre, ni siquiera pestañearon ante la posibilidad de poder vender por el doble de su valor las casas sociales donde casi 3.000 familias con pocos o ningún recurso podian tener un techo digno para vivir.

Hay que ser muy idiota para quedarse en estúpidas etiquetas de “rojos” o “fachas” o izquierda y derecha. Te están robando y malvendiendo, frente a tus propias narices , al mismo tiempo que te enfrentan y dividen a tí a mí, a todos , lo de todos y sin cuartel ni remordimiento. El dinero con el que lo hacen, pasa de bolsillo a bolsillo sin entender de banderas ni ideologías, simplemente empobrece, arrincona y excluye, mostrándose únicamente y con su lado más cínico, cada cuatro años para pedirte el voto desde el mantra de la “economía de los mercados”, atemorizando con la “ausencia de futuro” si no les eliges, un voto que contarán como el ávaro cuenta los billetes, sabiendo que siempre les funcionan los mismos engaños para conseguir un poder que siempre les sabrá a poco y nunca será suficiente para calmar su sed de corrupción, favores, clientelismos, privatización y riquezas tratando al resto como  una masa descerebrada que no merece sino ser sometida y expoliada hasta decir basta.

Se llama corrupción. Se llama Economia Liberal.

La libertad que esa economía pregona, no es sino la AUSENCIA DE CONTROL para que no exista nada ni nadie que les regule, controle, fiscalice o pare los pies, cuando aprovechando su dinero y poder se dispongan a pisar, robar y aniquilar todo aquello que se les antoje.

Luchar contra la corrupción es extremadamente difícil, máxime cuando ésta se halla completamente enquistada prácticamente a todos los niveles de poder.

Pero no es imposible, para empezar basta con preguntarte a quien vas a creer, a tus ojos o a sus palabras.

 

Antonio J. Mayor.

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