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Vórtice Entre Líneas 41. París, el efecto psicológico

Vórtice Entre Líneas 41. París, el efecto psicológico

Junto a Diego y Ana Camacho analizamos todos los detalles de los atentados de París.
¿Quién financia el Islamismo radical?
¿Quién les proporciona las armas?
¿Cómo pueden reclutar tanta gente formada en Occidente?
¿Quién le juzga a él? Hollande adminte la venta de armas a los radicales…

Estas y muchas más preguntas con respuesta.

3 comentarios en Vórtice Entre Líneas 41. París, el efecto psicológico

  1. Mitoa las respuestas a tus preguntas entre líneas.

  2. Domingo, 15 de noviembre de 2015
    ATENTADOS DE PARÍS: UNA HIPÓTESIS PLAUSIBLE
    La cohexión social requiere de una causa; una causa requiere de un enemigo. 21 muertos en un atentado en Iraq anteayer. El jueves, 43 personas murieron en Líbano en un atentado del ISIS. EL 4 de noviembre, 12 egipcios. La violencia sectaria en Libia -arrasada por la OTAN- ya ni es noticia. Y las atrocidades en Yemen, Iraq, Paquistán, Somalia o Palestina simplemente se silencian en los mass media, por aquello de que la mala conciencia debe ser cuidadosamente administrada.Violencia de musulmanes contra musulmanes que nadie etiqueta como “suicidio del Islam” cuanto aquí se pregona el “suicidio de Europa” a cuenta de nuestra hospitalidad de barra libre. Cuando el chivo expiatorio es el Islam (sin matices sobre si el chiíta o el sunnita, el moderado o el radical, simplificando todo con etiquetas de fácil consumo) podemos explayarnos, como hacía anteayer el energúmeno que en Forocoches se preguntaba “¿Por qué cojones no arden las mezquitas en toda Europa?”.En el último artículo que publiqué en septiembre en el blog decía textualmente: “La infiltración yihadista en Europa facilitada por la acogida de refugiados proporciona credibilidad a la atribución de la autoría de cualquier macro-atentado que ocurra en breve”. No pretendo jactarme de haber anticipado nada, dado que allí exponía la posibilidad de que un gran atentado tuviese lugar en suelo español. Erré en el lugar, aunque en respuesta a un comentario sí que aventuré que al culparse al ISIS, se buscaría un “modus operandi” distinto al atribuido a Al Qaeda, que en Madrid y Londres “se supone que” atentó contra el transporte urbano.La masacre múltiple de París ha tenido por escenarios diversos locales de ocio, desde terrazas de restaurantes hasta el Estadio de Francia, como si sus autores buscasen castigar la despreocupación y las distracciones del burgués medio. Una bárbara pedagogía que cuadra bien con la salvaje ferocidad de los yihadistas. En cuanto a la gestión del atentado, es obvio que la ciudadanía parisina, acogiendo en sus hogares a los conciudadanos imposibilitados de regresar a casa con el toque de queda, ha sido moral y organizativamente superior a los pusilánimes políticos que, con Hollande a la cabeza, primero han buscado su seguridad y luego el proyectar la imagen más favorable posible (Bush posando entre los restos del World Trade Center, Juan Carlos I difundiendo la grabación “B” la noche del 23-F o Hollande saliendo del bunker para revolotear entre los cadáveres del Club Bataclan son estampas de un mismo impulso). Pero estoy divagando.El sacrificio orquestado en París cierra de momento el macabro guión pergeñado desde el momento en que “alguien” decidió que el enquistamiento de la situación en Siria exigía un cambio de estrategia y decidió inundar Europa de refugiados. Esa era la primera fase. El buenismo irresponsable presidió la acogida mientras que las voces de advertencia de que podía estársenos colando una “quinta columna” letal acarreaban al agorero histéricas muestras de rechazo. En España tuvimos incluso el sainetesco contraste de un ministro del régimen alardeando de cómo nuestro país cumplía misericordiosamente con el deber moral de acogida, mientras otro recelaba públicamente de la intachabilidad de algunos de nuestros huéspedes.Ayer los medios anunciaban -como estaba en el guión- que el pasaporte caído que nunca falta en los escenarios de estos aquelarres -desde el 11-S hasta el tiroteo contra “Charlie Hebdo”- corresponde a un refugiado sirio que entró en Europa por Grecia hace un mes. Había que establecer una conexión siria, y como ocurre en estos casos, ya tenemos la pieza maestra que nos conducirá en cuestión de días a recelar de todos los extranjeros que hemos acogido, y que proyectará sobre los más hospitalarios el estigma del colaboracionismo. El tercer acto de este filme de terror (“Invasión, división y fractura”) está por definirse, pero ya no hay unidad posible entre los europeos.Desde 1945 habíamos alejado los frentes de batalla de nuestro suelo, nos habíamos sentido seguros y protegidos y habíamos cargado la factura de la descolonización a los descolonizados. Si algún conflicto local se convertía en excepción -Bosnia, por ejemplo- era siempre fuera de las fronteras de la U.E. La única forma de guerra dentro de nuestras fronteras era el terrorismo, que desacreditaba las causas independentistas, extremistas o anti-sistema en general (“Todo lo que no sea suscribir mi discurso es favorecer a E.T.A.”, ¿les suena?).Permítanme contarles una historia sobradamente contrastada sobre terrorismo. Para no tocar sensibilidades cercanas, viajaremos al Iraq invadido por la coalición occidental del autoproclamado “eje del Bien” (ejemplo):El 2 de agosto, el periódico británico UK’s Express informó que las fuerzas especiales británicas se estuvieron disfrazando como yihadistas del Estado Islámico (EI) y que condujeron operaciones en Irak y Siria. Describiendo estúpidamente la táctica como “poco ortodoxa”, los periodistas del Express dijeron que “más de 120 miembros del regimiento de élite se encuentran actualmente en el país devastado por la guerra”. El martes 20 de septiembre de 2005, fue un día extraordinario en los medios de comunicación occidentales convencionales. Durando los pocos minutos que se necesitaban para leer los informes sobre el rescate de dos operativos militares británicos en una cárcel de Basora el día anterior, la esencia de la naturaleza del Estado británico moderno estaba en exhibición para que todo el mundo la pudiera ver, si el mundo estuviera dispuesto. La mayoría de la gente no lo estuvo, y no lo está, por supuesto. ¿Y quién puede culparlos? Es una imagen desagradable.”Yihadistas” capturados por la policía iraquí que resultaron ser miembros
    de las fuerzas especiales británicas. ¿Sigues sin creer en “falsas banderas” La imagen de arriba muestra a dos “desafortunados” miembros británicos de los Servicios Especiales después de su detención por la policía iraquí en Basora. Los hombres dispararon contra civiles y policías antes de tratar de huir de la escena, vestidos completamente con atuendo árabe y conduciendo un coche civil lleno de explosivos. Si todo hubiera ido conforme al plan, poco después una bomba hubiera estallado en algún lugar de Basora matando a decenas de civiles, “al-Qaeda” habría tenido la culpa, y la imagen de los militares británicos como “defensores de la paz” y “combatientes contra terroristas” en Irak se abría asegurado. Pero esta era una de esas raras ocasiones en que las cosas no van según lo previsto. De hecho, se pusieron muy mal.Rescate, a sangre y fuego, de los terroristas ingleses. Los dos aspirantes a terroristas fueron detenidos, confesaron quienes eran y admitieron estar llevando a cabo una “tarea especial de seguridad”. Las autoridades iraquíes cometieron luego el gran error de informar a los comandantes británicos que los hombres fueron detenidos en la comisaría Jamiat de Basora. Poco después, llegaron hasta 10 tanques británicos y varios vehículos blindados y helicópteros de apoyo, rompieron el muro del centro de detención y extrajeron a los hombres. Después, los miembros de la milicia del Ejército Mehdi de Irak se enfrentaron a las fuerzas británicas alrededor de la instalación, y quemaron un transporte de personal y un vehículo blindado. Un vídeo del incidente mostró decenas de iraquíes rodeando a los vehículos británicos blindados y lanzando bombas de gasolina, rocas y otros escombros hacia ellos. Al menos siete civiles iraquíes murieron y decenas resultaron heridos como resultado. No hay necesidad de explicar lo que estaban haciendo los dos hombres, además de citar a las autoridades británicas, quienes dijeron a sus contrapartes iraquíes que los dos soldados estaban “realizando una misión oficial”. Sin embargo, la pregunta interesante es ¿cuántos de los cientos de ataques terroristas y atentados similares de “Al Qaeda”, que marchitaron a Irak durante los años de ocupación occidental, también eran el trabajo de agentes secretos británicos o estadounidenses llevando a cabo “misiones oficiales” Ken Masters, “suicidado” por acercarse demasiado a la siempre incómoda verdad
    Ken Masters fue enviado a Irak en abril de 2005 como el oficial al mando en la Investigación Especial Branch (SIB por sus singlas en inglés) de la Policía Militar Real. Estuvo encargado de la investigación de cualquier posible delito cometido por las fuerzas británicas, desde homicidios ilegítimos hasta robos o embriaguez en servicio. En esta capacidad, el capitán Masters era responsable de investigar las circunstancias de la detención de los yihadistas de los servicios especiales ingleses en Basora el 19 de septiembre. A las 5:20 de la mañana del 14 de octubre, cinco días antes de que finalizara su período de servicio, el capitán Masters envió un correo electrónico a su esposa. “No puedo extenderme mucho ahora. Tú y las niñas me mantenéis hacia delante, te lo puedo asegurar. Os amo mucho a todas. Muchos abrazos y besos, papá.” Al parecer estas fueron sus últimas palabras. A las 7:00 horas de la noche siguiente, sus compañeros oficiales lo encontraron ahorcado en su habitación. AIG, la aseguradora estadounidense contratada para la prestación de seguros de vida a los soldados británicos en Irak, se negó a aceptar la responsabilidad por muerte de Masters, ya que “no se aceptó que su muerte ocurriera durante el servicio”. Claramente Masters murió de servicio pero no para la política británica de atentados terroristas falsos y otros crímenes de lesa humanidad en Irak.
    La historia nos pilla lejos, pero reúne los ingredientes esenciales del terrorismo al que recurren con demasiada frecuencia los operativos militares y de inteligencia occidentales: simular ser el enemigo al que se busca culpar, golpear inmisericordemente y no dejar demasiadas huellas (aunque a veces hay “chapucillas” como la relatada). Y si algún investigador honesto se acerca demasiado a la verdad, se le “suicida”, como le ocurrió al comisionado policial Helric Fredou, de la Policía Judicial francesa, quién estaba investigando el atentado contra la revista “Charlie Hebdo”. Claro que caben variantes, como el recurso al clásico “cabeza de turco” que, una vez abatido o “suicidado” no habla. Los ingenuos “terroristas” que en Londres (7J) fueron contratados para lo que ellos creían que era un simulacro y a los que se hizo volar por los aires son el ejemplo paradigmático. Pero aún podemos pensar en el atentado previsto y consentido, en el que fanáticos que además de la vida ajena desprecian la propia hacen el trabajo sucio. Células durmientes como la que perpetró la masacre de París. Una masacre muy oportuna para justificar la toma de medidas que se presentan como antiterroristas, pero que obedecen a instar a Francia a cumplir ciertos compromisos, los contraídos en la cínicamente llamada “Conferencia del grupo de amigos del pueblo sirio” que tuvo lugar en Ankara en abril de 2012 y que llevó al acuerdo sobre el futuro reparto de las riquezas sirias entre los países miembros de la coalición anti-Assad. El tonto útil, un chollo para los
    servicios secretos. Como recuerda el artículo Siria: en el corazón de las tinieblas, aquel encuentro fue el preludio de una escalada geométrica de la violencia en el país, cuyo corolario fue la aparición en escena del ISIS, un títere de la OTAN que sirvió para justificar la intervención, siempre “humanitaria”, faltaría más, de Occidente, que pese al publicitado horror de los fanáticos no tiene reparos en comprar el petróleo que este grupo roba a la nación siria. Este ISIS es el que ha reivindicado los atentados de París. Lo que no debemos perder de vista es que incluso Estados Unidos, por la viperina boca de Hillary Clinton, ha reconocido que hablamos del producto final de la manipulación externa de la insurgencia siria: “Financiamos mal a rebeldes sirios y surgió el Estado Islámico” declaró cínicamente la ex-secretaria de Estado en agosto del año pasado. Una vez más, el Imperio ha fabricado a sus propios “enemigos” (ya lo hizo antes con Al Qaeda). Llegamos así a lo que entiendo que es la clave de todo esta infamia: el enemigo pre-fabricado a medida debe resultar convincente, porque, a diferencia de los regímenes totalitarios, las democracias necesitan justificar su política geoestratégica ante la opinión pública, decir a la ciudadanía “les golpeamos para devolverles el golpe que ellos nos han infligido”. Una masacre de vez en cuando es el modo de “presentar” en sociedad a estos grupos terroristas tan útiles: 3000 muertos el 11-S, 191 el 11-M, 52 el 7-J, acciones sobre las que planea algo más que la sospecha de ser auto-atentados facilitados -si no ejecutados- por servicios secretos occidentales (y, como dijo entre líneas Aznar, por nadie que morase “en montañas remotas o desiertos lejanos”). No es descabellado pensar que una mano negra, atenta a la simbología numérico-cabalista, envió un mensaje al gobierno francés a través de lo ocurrido en París. Había -por usar la terminología de E.T.A.- que “poner muertos sobre la mesa”. Una sociedad civil tan cohesionada como la francesa respondería con el respaldo unánime a las medidas de respuesta que arbitrase Hollande. PROBLEMA-REACCIÓN-SOLUCIÓN. La misma jugada que desde el 11-S tan buen resultado está dando. ¿Qué lógica criminal es la que sentenció a más de 120 ciudadanos pacíficos a ser sacrificados en el altar de la estrategia neo-colonial de Occidente? La que hace que las víctimas inocentes deban ser vengadas. Cuando el Airbus A321 ruso fue derribado sobre el Sinaí por un misil facilitado por Occidente, Rusia obtuvo su cuota de legitimidad moral -según esta inhumana y desquiciada lógica- que hace que su encarnizamiento contra la insurgenCIA siria esté respaldada por el hecho de combatir a un enemigo capaz de masacrar a civiles. Y dado que la coalición anti-Assad no está dispuesta a permitir que Rusia ponga en evidencia su dejadez respecto al ISIS en este tiempo y deje en fuera de juego a los que hasta ya habían previsto el reparto de las riquezas de Siria, el modo de equilibrar la balanza es, sencillamente, ejecutar otra masacre que movilice a la opinión pública, haciéndola exigir una mayor implicación militar, que podría llegar al envío no ya del portaviones Charles de Gaulle a Siria, programado para el 18 de noviembre, sino de tropas terrestres, como empieza a sugerir el gobierno galo. “Hollande, majete, ve tomando posiciones que tenemos
    enfrente a los rusos, y cuanto más seamos mejor”
    (con aliados así, no hacen falta enemigos) El “recordatorio” a Hollande de que se esperaba mayor implicación por su parte en el conflicto sirio se hizo de un modo nada disimulado: el propio presidente francés se encontraba en el Estadio Nacional de París cuando fuera del mismo se produjeron tres explosiones. Los hombres-bomba que los ejecutaron no iban detrás de producir víctimas -solo hubo una víctima civil durante esta acción-, sino de crear pánico entre los asistentes al amistoso Francia-Alemania. La matanza sería a bastante distancia mediante seis acciones ejecutadas con precisión militar por otros dos comandos. La torpe declaración de Hollande tras ser evacuado de Saint-Denis en helicóptero fue “Sabemos quiénes son y de donde vienen estos terroristas”. ¿Cómo? Más significativo aún es su “Es un acto de guerra planificado desde el exterior con complicidades en el interior” ¿Tal vez las de unos servicios secretos infiltrados por quienes sirven a macro-potencias extranjeras y no a la ciudadanía? La justificación para las medidas que a partir de ahora tome el gobierno francés le ha sido servida. Una mafia que desde la sombra gobierna el mundo y que no responde ante nadie de sus acciones le ha transmitido: “Si no masacra usted a gente inocente en Siria volveremos a masacrar a gente inocente en Francia”. Leo en un artículo de Thierry Meyssan, publicado en Voltairenet.org, que la tesis de la “llamada de atención” -por la vía del zarpazo terrorista- a Hollande que propongo en este artículo es sustancialmente compartida por dicho analista. En su entrada, titulada “La República francesa como rehén” dice textualmente: “Francia aceptó un compromiso que no cumplió y ahora es víctima de un chantaje de parte de los amos a quienes acaba de traicionar”.
    Es evidente que ese compromiso era el de una implicación mayor en el derribo del régimen de Assad, con el fin de sustituir el suministro energético ruso a Europa por el de las monarquías de la Península Arábiga. Hollande ha vendido su alma y a su pueblo. El gobierno francés ha establecido alianzas contra natura con las dictaduras petroleras del Golfo Pérsico. Está trabajando con un grupo de personalidades estadounidenses y de compañías transnacionales para sabotear la política de apaciguamiento que tratan de aplicar los presidentes Obama y Putin. El gobierno francés ha entrado en conflicto con esos aliados poco recomendables. Uno de ellos orquestó los atentados perpetrados en París. Lunes, 16 de noviembre de 2015.
    MANIPULACIÓN DE MASAS Y TERRORISMO: EXPORTANDO EL MODELO “E.T.A.”
    Es como si hubiéramos exportado el modelo de España (ETA y la gestión mediática del terrorismo de ETA) al mundo global (“radicales islámicos” y su gestión mediática). Comentaremos algunas obviedades sobre esto al final del texto, no sin antes detenernos unos segundos a ser paz … paz para todos los heridos y a todas las familias de los millones de muertos por “terrorismo” y por “guerras”, en todo el planeta en general, y en particular a los que tienen que ver con ese “ansia infinita” que tan fuertemente es expresada en nuestro mundo por el complejo militar-industrial estadounidense-israelí, y pasando en cascada hacia abajo por todas las demás naciones aliadas a organizaciones terroristas como la OTAN. Vivimos una especie de experimento social con la consciencia colectiva. El mundo parece gobernarse, fuera de todo sentido común, construyendo vínculos y redes en torno al dinero. Y como resultado se “gobierna” el mundo normalizando una especie de mecanismo inercial de perpetuación de los sistemas de pensamiento de lo viejo: la separación, conflicto entre bandos, “sobreviven los más fuertes”… y, como sabemos, con las instituciones asociadas y dependientes de negocios como el de las armas, “drogas”, “guerras”. Todo eso también está programado.
    Un mundo donde lo blanco es negro y lo negro blanco, simbolizando la esquizofrenia profunda de toda una civilización. … y manipulando masas como antes haríamos con las tribus, (Y nos acordamos, de paso, de la anunciada creciente megalomanía del ego, que aquí en el planeta pronosticaba Gary Renard en su primer libro. Según él, habrá atentado o atentados nucleares y se tirará quizá alguna bomba nuclear como respuesta). Entonces, es curioso, yendo a lo vivido en mi país: España ha sido durante los últimos años una especie de experimento con el terrorismo, un experimento también en manipulación. Y este “experimento” es como si se estuviera exportado a nivel mundial con el tema “islam radical”. Aquí era el ultranacionalismo vasco… donde eran manipulados jóvenes para cometer actos terroristas… muy jóvenes… y sin saber lo que hacían en absoluto, pues siempre han sido parcialmente controlados más o menos indirectamente por el Estado (por las cloacas del Estado, servicios de inteligencia, y demás). Esos mismos etarras reconocen (algunos) que ellos, tan jóvenes, no eran nada, no sabían nada (como los “islamistas radicales” de hoy, que serán jóvenes simplemente ignorantes, y que deben estar “formados” por mercenarios, a la hora de llevar a cabo los atentados). Y alguno de esos etarras contaba en una entrevista cómo los jefes de la banda ETA eran igual de “ignorantes” que ellos o más. Estos jefes tenían o transmitían claramente la sensación de que todo era un absurdo, algo realmente “descolocado” …, algo fuera de lugar .., un sinsentido (hay una entrevista ilustrativa a este respecto, al etarra Rekarte, que se puede ver en internet, al menos fragmentariamente). Se parece a lo que habrían ido alimentando las agencias parásitas de Estados como EEUU (aparentemente parasitado en parte por cierta élite financiera), o como Israel … etc … que parece que manejan y dirigen el radicalismo islámico … así como los medios de comunicación oficiales para alentar el negocio de la guerra y las armas. Eso es lo que había aquí en España, en miniatura, con ETA y con el negocio de la “guerra económica” que ETA servía para tapar … que forma parte de la “guerra económica” que se lleva a cabo en todo el planeta, esa que termina dando los índices de desigualdad que ahora hay en España. En España interesaba que hubiera terrorismo para mantener el miedo (con la conciencia de “bandos en conflicto”, etc.) … y para mantenernos sin hablar de lo que se estaba haciendo con el Estado: pérdida de “soberanía” brutal… guerra económica… una democracia que no avanzaba, y que realmente nunca lo ha sido (es una oligarquía de partidos, que desde su inicio ya eran corruptos).
    Así que ese es el programa del ego que hemos descargado con nuestra consciencia colectiva en parte del planeta, la parte que pretende tener la voz cantante … Qué increíble este planeta .., pues quizá no haya muchos que a la vez sean tan primitivos en lo espiritual, y tan exagerados en contrastes. SOSPECHOSAS “COINCIDENCIAS” PREVIAS A LOS ATENTADOS DE PARÍS. Reproduzco el excelente análisis con el que el blog “El Robot Pescador” viene a apuntalar, con una profusión de datos absolutamente concluyente, el único diagnóstico posible para la brutal masacre que se ejecutó contra la ciudad de París el pasado viernes 13: fue un atentado de bandera falsa para justificar la intervención militar de Francia de manera masiva en Siria. Michel Chossudovsky Tal y como nos indica el profesor Michel Chossudovsky en un artículo publicado en Global Research, antes de los brutales atentados de este pasado 13 de noviembre en Paris, se produjeron una serie de eventos de lo más sospechosos, que difícilmente pueden ser calificados de “coincidencia”. Básicamente, cuatro eventos importantes precedieron a los ataques de París: 1. MEDIOS FRANCESES PREDICEN EL ATAQUE CON UN MES DE ANTELACIÓN Los medios de comunicación franceses predijeron un gran ataque terrorista con más de un mes de antelación. 2 de octubre: medios de Paris, predecían un atentado tipo 9/11, en Francia. Según declaró el juez Trévédic en una entrevista con Paris Match: “el riesgo es real” “Los ataques en Francia serán de una escala comparable a los del 9/11” Incluso llegaron a afirmar que el atentado sería “imposible de frustrar”, lo que sugería que la inteligencia francesa sería inepta e incapaz de evitar un próximo ataque terrorista. Habrá quien interprete que esta es una buena forma de preparar la mente de la población ante “lo inevitable”… 2. REUNIÓN URGENTE DEL JEFE DE INTELIGENCIA DE FRANCIA CON EL DIRECTOR DE LA CIA El jefe de la inteligencia exterior de Francia, Bernard Bajolet, se reunió en Washington con el jefe de la CIA, John Brennan, dos semanas antes de los ataques; concretamente, el 27 de octubre. John Brennan Dos semanas antes de los ataques del 13 de noviembre, Bajolet llegó a Washington “para reunirse con urgencia con sus homólogos de la CIA y otras agencias”. Las reuniones se centraron en la guerra en Siria y en la “amenaza desde fuera” que emana de Estado Islámico. Ambos directores, Brennan y Bajolet, participaron en un debate el 27 de octubre en la Universidad George Washington. El panel fue parte de una conferencia patrocinada por la CIA y por la Universidad George Washington. Bernard Bajolet En su presentación, Bajolet señaló a la “amenaza interna” de los jóvenes franceses radicalizados, mientras también hablaba de la amenaza exterior: Bernard Bajolet
    “Una amenaza desde el exterior, ya sea a través de acciones terroristas que se planean desde fuera o a través de combatientes que regresan a nuestros países”.

    Estas palabras, se produjeron dos semanas antes de los atentados.

    Ahora recordemos lo que declaró el presidente Hollande tras los atentados del 13 de noviembre: “Este es un acto de guerra. El ataque terrorista fue preparado, organizado y planificado desde fuera del país por Estado islámico, pero con ayuda desde el interior”

    Las mismas palabras, el mismo argumento, el mismo discurso, al parecer creado para dar soporte a una determinada respuesta, perfectamente prevista, como indica el hecho de anunciar el envío del portaaviones Charles de Gaulle a Siria, con una semana de anterioridad …

    3. ENVÍO DEL PORTAAVIONES CHARLES DE GAULLE A SIRIA CON UNA SEMANA DE ANTELACIÓN

    El 5 de noviembre, una semana antes de los ataques terroristas de París, el Consejo de Ministros anunció su decisión de enviar el grupo naval del portaaviones Charles de Gaulle a Oriente Medio, con el mandato de “luchar contra Estado Islámico”.

    4. SOSPECHOSOS EJERCICIOS DE ENTRENAMIENTO EL MISMO DÍA DEL ATENTADO

    En la mañana del mismo 13 de noviembre, se realizaron una serie de ejercicios de entrenamientos en Paris, que simularon un escenario de emergencia ante un ataque terrorista en múltiples localizaciones, con la participación de los equipos de respuesta rápida, personal médico, policías y bomberos.

    La mañana del 13 de noviembre, se llevó a cabo un ejercicio de emergencia en el que se simulaba un posible escenario de ataque terrorista contra varias localizaciones en París.

    Según algunos medios radiofónicos nacionales franceses a la mañana siguiente del ataque:

    “Los servicios de emergencia de París estaban tan bien preparados, ya que por casualidad, habían estado planeando un escenario similar a lo que realmente ocurrió horas después”

    La naturaleza de este ejercicio que precedió a los ataques se reveló en una entrevista con Thomas Loeb, responsable de los servicios mediales del SAMU en Garches.

    La entrevista fue realizada por Challenges.fr y he aquí unos extractos relevantes de la entrevista:

    ENTREVISTADOR: “Los ocho SAMU de Ile-de-France se reunieron el viernes 13 de noviembre para un ejercicio correspondiente a la simulación de un ataque terrorista en París. ¿Cuál fue el propósito preciso de esta iniciativa?”

    LOEB: “Nos reunimos en la sala de reuniones de Coordinación del área de defensa de Ile-de-France, por la mañana, para trabajar en el escenario hipotético de que un grupo armado realizara ataques diferentes simultáneos en varios lugares de París. Esto es lo que llamamos un ejercicio teórico para considerar la coordinación de nuestras acciones.
    NTREVISTADOR: Es una coincidencia asombrosa. ¿Era esta la primera vez que trabajó en este tipo de escenario?

    LOEB: No, esta es una hipótesis de trabajo muy clara desde hace meses, la idea de múltiples ataques simultáneos. En la década de 2000, se trabajó más en las bombas y en los riesgos llamados NRBQ (Nuclear, Radiológico, Biológico, Químico). Luego evolucionó hacia el riesgo de personas que están siendo heridos por armas de fuego o explosiones.
    A estas “coincidencias” expuestas aquí, podemos añadir una información revelada por el Dr. Paul Craig Roberts, economista, escritor y periodista conservador estadounidense que ocupó el cargo de subsecretario del Tesoro en la administración Reagan.

    Paul Craig Roberts
    Según Roberts, la seguridad francesa quedó ciega durante el 13 de noviembre. Paul Craig Roberts

    Así es como lo publicaba en su blog:

    “He recibido un informe de la seguridad europea que me ha revelado que hubo un ataque masivo cibernético sobre los sistemas franceses 48 horas antes y durante los ataques de París.

    Entre otras cosas, el ataque echó abajo la red de datos de móvil francesa y cegó la vigilancia policial. El ataque no fue un ataque DDOS sencillo, sino un ataque sofisticado dirigido hacia un punto débil de la infraestructura de telecomunicaciones.

    Tal ataque está más allá de la capacidad de la mayoría de las organizaciones y requiere de una capacidad que es poco probable que tenga Estado Islámico. Un ataque de esta magnitud es difícil de lograr sin que las autoridades tengan conocimiento de la misma. La coordinación requerida sugiere la participación del Estado.

    Es común que la mayoría de las personas crean que los ataques de falsa bandera son imposibles. Esta gente argumenta que para que una falsa bandera fuera posible, todo el gobierno en pleno tiene que estar implicado en la conspiración y que eso conllevaría que mucha gente dentro del propio gobierno no estuviera de acuerdo con ello, haciendo imposible realizar este tipo de maniobras.

    Pero están equivocados: en estos casos, se entera muy poca gente dentro del gobierno.

    Si el informe que he recibido es correcto, casi nadie de dentro del gobierno ha tenido que participar de la conspiración y las fuerzas de seguridad, simplemente se han visto desactivadas.

    Recuerden los informes sobre los atentados del 9/11: nos dijeron que se estaba llevando a cabo una simulación de los acontecimientos reales que fueron ocurriendo, confundiendo así a las partes responsables acerca de la realidad de los hechos”

    A estas alturas, no sabemos si lo que revela Paul Craig Roberts es real o no.

    Pero lo que nadie puede discutir es que hay demasiados asuntos oscuros en este atentado, al igual que ocurrió con el de Charlie Hebdo.

    Para empezar, hay demasiadas coincidencias temporales de todo tipo y un timing excesivamente adecuado para que determinados poderes puedan emprender determinadas maniobras.

    Mucha gente considerará, con todo el derecho, que todos estos eventos y maniobras que coincidieron temporalmente con el atentado, podrían ser casuales o formar parte de las mecánicas lógicas de previsión ante la amenaza terrorista.

    Pero viendo la gravedad de los acontecimientos, las consecuencias a nivel de seguridad y control dentro de Francia (y del resto de Europa) y la proporción de la respuesta militar que Francia está dando y dará en un futuro próximo, vale la pena observar estos hechos con un cierto espíritu crítico y plantear teorías alternativas, sin tragarse necesariamente la versión oficial, que como ya indicamos en el anterior artículo TERRORISMO EN PARIS: EL TIMING LO DICE TODO… , deja mucho espacio para la duda.

    No olvidemos, que el presidente François Hollande, ha declarado, públicamente, que “Francia está en guerra”.

    Esta es una afirmación grave y la respuesta francesa también puede traer graves consecuencias.

    Por ejemplo, la decisión de enviar el portaaviones Charles de Gaulle con todo su grupo de combate a Siria, es de suma importancia, pues constituye una fuerza formidable, que se unirá a sus socios estadounidenses y de la coalición.

    Mucha gente teme que este despliegue naval y de poder aéreo de Francia, forma parte de una estrategia calculada de escalada militar dirigida contra Siria y sus aliados y que no tiene la intención real de atacar a Estado Islámico, que está siendo protegido de forma encubierta por la coalición liderada por los EEUU.
    Así pues, tragarse la versión oficial sin rechistar, puede tener graves consecuencias para todo el mundo; tener un espíritu crítico y tratar de esclarecer la verdad de los hechos es un acto de responsabilidad ciudadana, que todos debemos emprender.

    No sabemos cómo se desarrollarán los acontecimientos, pero puede empezar una guerra y eso puede ser en gran parte por culpa de la omisión de responsabilidad de la propia población ante las mentiras que le cuentan sus gobernantes.

    Que cada uno piense por sí mismo y aplique su propio criterio…

    TERRORISTAS OLVIDADIZOS Y PASAPORTES INDESTRUCTIBLES

    Uno no sabe si reírse o llorar. Desde los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 no hay un atentado terrorista cuyos presuntos culpables no se las arreglen para dejar sus papeles de identidad al alcance de los investigadores. Para el sociólogo Jean-Claude Paye, la aparente estupidez crónica y repetitiva de los terroristas no es otra cosa que un truco del Poder para señalar al falso culpable de cada operación efectuada por los servicios secretos.

    Durante la investigación de las masacres de París, se encontró un pasaporte sirio cerca de los restos de uno de los kamikazes del Stade de France. Ya designado por el presidente Hollande como responsable de los atentados, el «Estado Islámico» reconoció ser responsable de esos actos. Para el gobierno francés, que había declarado querer intervenir en Siria contra el «Estado Islámico» –cuando en realidad quiere hacerlo contra la República Árabe Siria y contra su presidente constitucional Bachar al-Assad, de quien sigue diciendo que «tiene que irse»– se trata de un indicio importante destinado a justificar una operación militar.

    Pero no es el gobierno francés el único que recurre al procedimiento del doble discurso apoyando una organización a la que se designa como enemigo y nombrando terroristas a individuos a los que anteriormente se designaba como «luchadores de la libertad». La fabricación de su propio enemigo se ha convertido en el eje de la estrategia occidental, lo cual nos confirma que en la estructura imperial no hay separación entre el interior y el exterior, entre el derecho y la violencia pura, entre la ciudadanía y el enemigo.

    En Bélgica, el predicador musulmán Jean-Louis Denis está enfrentando acciones legales «por haber incitado jóvenes a irse a la yihad armada en Siria», ya que se sospecha que tuvo contactos con Sharia4Belgium, grupo calificado como «terrorista», contactos que niega el acusado. Su abogado destacó el doblepensar de la acusación cuando señaló en su alegato ante el tribunal correccional de Bruselas: «Se ha empujado a niños hacia los brazos del Estado Islámico en Siria y son los servicios [de inteligencia] de ustedes quienes lo han hecho». El abogado defensor apoyó sus acusaciones resaltando el papel que ha desempeñado en el caso un agente infiltrado de la policía federal.

    En cuanto a las masacres perpetradas en París, parecería que una de las primeras preocupaciones de los terroristas es hacerse identificar lo más rápidamente posible. Pero esa paradoja a penas nos sorprende. El documento de identidad, hallado milagrosamente, que designa claramente al autor de los atentados que acaban de cometerse, se ha convertido en un clásico. Se ha hecho incluso repetitivo, repetición que siempre designa a un culpable perteneciente a un «movimiento yihadista».

    En la versión oficial del 11 de septiembre, el FBI afirmaba haber hallado el pasaporte intacto de uno de los kamikazes cerca de una de las dos torres pulverizadas por explosiones que desprendieron una temperatura capaz de derretir el acero de las estructuras metálicas de aquellos inmuebles pero que dejaron intacto un documento de papel. La caída del cuarto avión, que se estrelló a campo abierto en Shanksville, también permitió a la policía federal encontrar el pasaporte de uno de los presuntos terroristas. Ese documento, parcialmente quemado, permite sin embargo identificar a su titular porque podían verse su nombre, su apellido y su foto. Pero del avión no quedaba más que un cráter de impacto, ni siquiera un pedazo de fuselaje, sólo este pasaporte parcialmente quemado.

    Lo increíble como demostración de la verdad

    En el caso de la masacre de Charlie Hebdo, los investigadores encontraron el documento de identidad del mayor de los hermanos Kouachi en el automóvil abandonado en el noreste de París. A partir de ese documento, la policía se da cuenta de que se trata de individuos ya conocidos en los servicios antiterroristas, son los «pioneros del yihadismo francés». Ya se puede iniciar la «persecución». ¿Cómo es posible que asesinos capaces de cometer un atentado con una sangre fría y un control de sí mismos calificados como dignos de profesionales cometan un error tan grande? No “trabajar” con sus papeles de identidad a cuestas es una regla elemental para el más simple ladronzuelo.

    Desde el 11 de septiembre de 2001, lo increíble se ha convertido en parte de nuestra cotidianidad. Se ha transformado en la base de la verdad. La Razón ha sido expulsada de nuestro entorno. No se trata de creer lo que se dice sino más bien de aceptar lo que dice la voz que habla, sea cual sea el sin sentido que se enuncie. Mientras más evidente sea ese sin sentido, más ciega tiene que ser la creencia en lo que se afirma. Lo increíble se convierte así en medida y garantía de la verdad.

    Prueba del ello es el discurso sobre los casos de Mohamed Merah o de Nemouche. Cercado por decenas de policías, Merah supuestamente logró, burlar la vigilancia de las fuerzas especiales, salir de su domicilio y regresar después a ese lugar para que allí lo abatiera un «francotirador» que supuestamente le disparó en «defensa propia» y con «armas no letales». Merah supuestamente salió de su casa para llamar desde un teléfono público, con intenciones de «esconder su identidad», cuando reconoció su culpabilidad telefoneando a una periodista de France24.

    En lo concerniente a Nemmouche, el autor de la matanza del Museo Judío de Bruselas, este personaje no se deshizo de su armamento porque… lo importante para él era revenderlo. Y no se le ocurrió nada mejor que recurrir al medio de transporte internacional más vigilado, transportando las armas que ya había utilizado en un autobús de la línea Ámsterdam-Bruselas-Marsella. Lo que supuestamente permitió su arresto fue un «control de aduana inesperado».

    El choque emocional como recurso para construir «la unidad nacional»

    En todos los casos, el carácter totalmente increíble de lo que nos presentan nos hace incapaces de reaccionar, nos petrifica, como la mirada de la Gorgona. Nos muestra que hay algo que no funciona en el discurso. Exhibe una falla cuyo efecto no es engañarnos sino fragmentarnos. El relato del desarrollo de los atentados es una exhibición impuesta al espectador. Escapa a toda representación y tiene un afecto paralizante. Esta última resulta no tanto del carácter dramático de los hechos como de la imposibilidad de descifrar lo real. El espectador sólo puede entonces hallar una apariencia de unidad acentuando su propia credulidad ante lo que se le dice. Se produce entonces una fusión entre el espectador y quien dice lo enunciado. Se hace conveniente renunciar a distanciarse de lo que se dice y se muestra, hay que renunciar a preguntar o a recobrar la palabra. La unidad nacional, la fusión entre vigilantes y vigilados, puede entonces instalarse.

    La exhibición de las fallas del discurso sobre todos estos atentados tiene como efecto el surgimiento y propagación de una sicosis y la supresión de todo mecanismo de defensa, no sólo ante determinados actos o declaraciones sino ante cualquier acción o declaración del poder, por ejemplo ante leyes como la ley sobre la información de inteligencia, que saca la vida privada de las libertades fundamentales.

    Un acto de guerra contra los pueblos

    La ley [francesa] sobre la información de inteligencia, votada en junio de 2015, proyecto que ya tenía más de un año, nos fue presentada como una respuesta a los atentados perpetrados contra el semanario humorístico Charlie Hebdo. Esa ley autoriza sobre todo la instalación de «cajas negras» en los proveedores de acceso a internet para capturar en tiempo real los metadatos de los usuarios. También permite la instalación de micrófonos, de dispositivos de localización, de cámaras y de programas informáticos espías.

    Quienes se verán sometidos a esas técnicas especiales de investigación no son los agentes de una potencia extranjera sino la población francesa. Así pasa esta a ser tratada como enemiga de un Poder Ejecutivo, que tiene en sus manos el poder de decisión y el «control» de esos dispositivos secretos. Utilizando como pretexto la lucha contra el terrorismo, esta ley legaliza una serie de medidas que ya venían aplicándose, poniendo así a la disposición del Ejecutivo un dispositivo permanente, clandestino y prácticamente ilimitado de vigilancia sobre la ciudadanía.

    La ausencia total de eficacia en la prevención de los atentados nos confirma que no eran los terroristas sino, efectivamente, los pobladores de Francia quienes estaban en la mirilla de esa ley. Al modificar la naturaleza de los servicios de inteligencia, pasando del contraespionaje a la vigilancia sobre la ciudadanía, esta ley es un acto de guerra contra la población de Francia. Las masacres que acabamos de ver en París son la parte real de esa guerra.

    Atte.
    Kankana Kamali.
    ______________________

    Fuentes: http://www.express.co.uk/, sott.net
    http://www.redvoltaire.net
    http://ebiblioteca.org Kamali Kankana – Falsas Banderas

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