Los menores como negocio. La realidad entretiene más que Netflix.

La realidad suele superar a la ficción. Aun así nos empeñamos en seguir entretenidos con series de televisión que, en realidad, no tiene nada de original. Si sólo por un momento decidieras abrir los ojos y ver lo que realmente pasa a tu alrededor te puedo asegurar que no necesitarías entretenerte con Netflix. Si en vez de horchata por tus venas corriera sangre y por un momento decidieras ver lo que algunos están haciendo en tu nombre, te aseguro que no perderías el tiempo viendo películas de súper héroes o hazañas bélicas… la realidad las supera…


Es hora de que te unas a nosotros. Es hora de que te unas a los miles de seres humanos que han decidido utilizar su energía para mejorar la realidad que unos pocos se empeñan en hacernos vivir. Una realidad vacía, hueca de emociones, valores o principios. Una vida de psicopatía. Una vida donde lo único importante son las apariencias, el poder sobre los demás, el control del dinero, la manipulación de las esperanzas… Una vida de locura en pos de la nada… Porque lo único que se nos promete es… la nada, la ausencia de futuro, la ausencia de esperanza.

Hoy, tras acercarnos a la realidad de Isabel Movilla, viajamos más lejos todavía. Entrevistamos a Francisco Cárdenas, presidente de la Asociación para la Defensa del Menor (Aprodeme),autor de «Es mi hija», trabajo crítico sobre el funcionamiento del sistema de protección de menores. Su libro recoge aportaciones de abogados, jueces, políticos, funcionarios, trabajadores sociales; un relato verídico de  los indicios de irregularidad en el seguimiento del proceso de acogida de menores que refleja la necesidad de que la Administración revise en profundidad los procedimientos e instrucciones de las instituciones colaboradoras de integración familiar. Y vas a oír hablar mucho de este tema en los medios generalistas.

Muchos de esos menores son los mismos que protagonizan dramas como el que vive Isabel Movilla, varios de los menores que acompañaban a su hija la noche que desapareció eran jóvenes fugados de centros de tutela de menores del Estado.

Aquí hay más de lo que se ve a simple vista. Hay más responsabilidades e intereses de los que se pueden o quieren reconocer.

Es hora de iluminar la oscuridad.

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1 Comentario

  1. El asunto comienza cuando el estado legisla para prohibir a los padres acudir a la corrección de sus hijos mediante castigos corporales como darle una palmada en la cola cuando los otros recursos han fracasado.

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