Artículo. Covid-19, virus de laboratorio o prodigio de la naturaleza.

Artículo. Covid-19, virus de laboratorio o prodigio de la naturaleza.

Virus de laboratorio o prodigio de la naturaleza. Reproducimos el artículo «COVID-19. Sobre virus, asesinos y estrategias» de Máximo Sandín que leímos en la emisión del Vórtice «»Covid-19, virus de laboratorio o prodigio de la naturaleza»»

En el Vórtice tenemos claro que conocer el origen del virus es de vital importancia para un futuro más seguro. Por un lado nos ayudará a no repetir los mismos errores a la hora de tratarlo; por otro, es esencial saber exactamente qué o quién ha sido responsable de la mayor crisis de salud y económica de la de los últimos 75 años.

A pesar de la campaña de acoso y derribo orquestada desde instituciones oficiales y los medios de comunicación generalistas hay un número cada vez mayor de personas que se cuestiona el origen, la evolución y cifras oficiales de los contagios, la falta de consenso y cordinación internacional para hacer frente al virus y, desde luego, la solución que se nos ofrecerá desde altas esferas de gobernanza global.

Seguro que las soluciones que se nos van a ofrecer no pasarán por fomentar una mayor libertad, mejora de los procedimientos de alerta temprana o mejor coordinación internacional que no implique la entrega voluntaria de derechos fundamentales por parte de la población.

Para poder oponerse a las «soluciones» que se nos van a imponer es esencial estar informado y tener muy claro los orígenes y evolución de los virus. En este sentido el artículo de Máximo Sandín es esencial para reflexionar sobre el papel que juegan las farmaceúticas, laboratorios de investigación y experimentación biológica, en la posible creación de las epidemias víricas.

Máximo Sandín es Licenciado en Biología por la Universidad Complutense de Madrid y se doctoró en Bioantropología en la Universidad Autónoma de Madrid, donde ha trabajado como investigador y profesor desde 1977. Además estudió Nutrición Infantil, Crecimiento y Desarrollo y Antropometría en la Universidad de La Habana y la Universidad Libre de Bruselas y ha trabajado en Cuba, Bélgica, Marruecos, América Latina y España.

Aquí os dejamos el artículo entero.

COVID 19. SOBRE VIRUS, ASESINOS Y ESTRATEGIAS

Máximo Sandín

Parece una obviedad afirmar que la crisis mundial que se ha desatado como consecuencia de la pandemia producida por el covid 19 no tiene precedentes en la historia. Lo que no es tan evidente es por qué si esta pandemia se produce como se afirma desde el ámbito científico, es decir, por el “salto” espontáneo del virus de algún animal al hombre, no se han producido continuamente epidemias de origen viral a lo lago de la historia.

En cualquier caso, esta situación ha originado un consenso social sobre las causas y consecuencias de la “aparición del coronavirus” generado por una abrumadora y permanente avalancha de información por parte de todos los medios de comunicación. Los expertos, que aportan la voz de la Ciencia, nos hablan de un “virus asesino” pero que utiliza una perversa “estrategia”: no matar a todos los que infecta para poder seguir reproduciéndose.

Sin embargo, la atribución de cualidades, incluso de intenciones a un ente biológico que en estado libre es inerte, a una molécula de ADN o (en este caso) de ARN empaquetado con una densidad casi cristalina en una cásida proteica envuelta en una capa de lípidos, un ente que no se puede considerar un ser vivo, produce una cierta desconfianza en estas interpretaciones científicas por muy prestigiosos que sean sus emisores. Pero lo que lleva la desconfianza al límite de la sospecha es cuando la prestigiosa revista científica Nature (Nature Medicine 17 de marzo) publica un artículo en el que concluye que el virus covid-19 “no es un virus obtenido en un laboratorio o manipulado a propósito”, un estupor que puede equivaler al producido porque en una revista de astrofísica se publicase un artículo destinado a demostrar que la Tierra no es plana.

Covid-19, virus de laboratorio o prodigio de la naturaleza.

La pregunta que surge es ¿por qué una revista tan prestigiosa se dedica a contradecir un supuesto infundio que ni siquiera debería de ser tenido en cuenta científicamente por proceder del campo de lo que se suele calificar de “conspiranoico”?

Aunque en la situación actual pueda no parecer oportuno poner en duda las informaciones oficiales, dado que la prioridad es acabar con la pandemia, nunca está de más (puede ser fundamental) entender por qué se ha producido, por lo que propongo al lector que me acompañe para intentar disipar estas inquietudes recurriendo a datos científicos, es decir, no interpretaciones, que nos permitan hacernos una idea de qué está pasando.

Las informaciones que llegan al gran público se basan, fundamentalmente, en explicaciones y opiniones de expertos que, se supone, hay que creerse en base al principio de autoridad. En nuestro caso, pretendo que sea el lector el que obtenga sus propias conclusiones de los datos que voy a exponer.

Para facilitar este trabajo no voy a utilizar referencias bibliográficas que obligan a verificar las afirmaciones buscando los artículos citados, sino, directamente, copiando las portadas de dichos artículos.

Veamos pues:

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Se ha calculado que el número de bacterias en la Tierra es aproximadamente un nonillón (es decir, un uno seguido de treinta ceros). Pues bien, se estima que el número de virus es entre cinco y veinticinco veces el número de bacterias. Como verán, los virus o entidades como virus han jugado un papel importante en la evolución de la vida. Pero ésta es una larga historia.

Vamos a limitarnos en este caso a su función ecológica:

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En aguas marinas superficiales se han contado hasta 10.000 millones de virus por litro. Su función es el control de la base de la red trófica marina. Como los virus son inertes y se mueven pasivamente, cuando las colonias de bacterias y algas crecen desmesuradamente, pudiendo llegar a impedir el paso de los rayos del sol a los fondos marinos, los virus las destruyen hasta que su densidad hace posible el paso de los rayos de sol. Por cierto, los productos sulfurosos derivados de este proceso contribuyen a la nucleación de las nubes.

Veamos en los suelos (disculpen el tamaño de las letras):

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En los suelos su número es variable, en todo cado astronómico, En este estudio han arrojado cifras medias de 5,3-10e8 y también están implicados en el control de las comunidades bacterianas. En cuanto a su presencia en los organismos, se considera que un 10% del genoma humano está compuesto por retrovirus endógenos, es decir, virus que a lo largo de la evolución han ido insertando sus secuencias génicas en nuestro genoma. Pero si tenemos en cuenta las secuencias derivadas de virus (elementos móviles como trasposones y retrotrasposones , elementos repetidos cortos y largos, intrones…) nos encontramos con que la inmensa mayor parte de nuestros genomas están constituidos por virus y sus derivados que controlan la expresión de los genes codificantes de proteínas.

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Pero, es más, lo que se consideraba el genoma, es decir los genes codificantes de
proteínas, que constituyen el 1,5% de la totalidad del genoma está constituido por virus y sus derivados:

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A modo de curiosidad, por si le resulta interesante a alguien, señalaré que en éste artículo el candoroso autor no se explica por qué las secuencias del genoma derivadas de virus son eliminadas “por alguien” de las bases de datos públicas:Covid-19, virus de laboratorio o prodigio de la naturaleza.Covid-19, virus de laboratorio o prodigio de la naturaleza.

Pero nuestro organismo no sólo contiene virus en forma de secuencias insertadas en los cromosomas. El número de virus completos que realizan funciones esenciales para nuestro organismo es de tal dimensión que sorprende a los propios investigadores. Miles de millones (más bien billones) de virus bacterianos coexisten con los billones de bacterias de nuestro tracto intestinal que son esenciales para nuestra vida. Los bacteriófagos o fagos regulan las poblaciones de bacterias e intercambian información genética entre ellas. Es decir, los virus controlan las bacterias que controlan nuestro organismo.

¿Algunos virus más? Veamos:

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Una enorme cantidad de bacteriófagos adheridos a las mucosas del organismo impiden que penetren bacterias externas, que no deberían estar ahí, es decir también protegen nuestro organismo.

Si se me permite una opinión, da la sensación de que algo se ha estado haciendo mal con los virus. Con la condición de los virus cuando se descubrieron asociados a enfermedades. Pero, veamos algunas de esas asociaciones:

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Según este artículo, el cáncer de mama emite partículas retrovirales. Se sabe que los virus endógenos pueden saltar del genoma ante algún tipo de agresión ambiental. Es por eso, por lo que, en muchas ocasiones, se ha señalado a virus como agente causal de distintas enfermedades cuando en realidad son consecuencia. Y es por eso, por lo que en tejidos enfermos se observa la presencia de partículas virales.

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Y así, se ha sugerido un origen viral a enfermedades como artritis o esquizofrenia, a pesar de que nunca ha sido reportada una epidemia de estas enfermedades.

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Desde hace tiempo se sabe que los virus endógenos de expresan como parte constituyente de los genomas, es decir, son el genoma. Este hecho es de una gran trascendencia para el tema que nos ocupa. Retrovirus endógenos o partes de ellos se expresan en procesos tan importantes como producción de enzimas fundamentales o la formación de la placenta durante el embarazo.

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Estos hallazgos nos hablan del papel fundamental que los virus juegan en los procesos de la vida, pero ¿cuál es la relación de estos fenómenos con el tema que nos ocupa?

Veremos que es una relación de enorme importancia, por lo que les ruego presten la mayor atención a los dos artículos que siguen:

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En los tejidos embrionarios se expresan (participan en el desarrollo) una multitud de retrovirus endógenos. Como se puede ver, se expresan en placenta, cortex adrenal, riñones, lengua, corazón, hígado, y sistema nervioso central así como en el resto de los tejidos. Pero veamos en tejidos adultos:

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En individuos adultos normales los retrovirus endógenos se expresan en todos los tejidos confirmando que son componentes permanentes del transcriptoma humano.

Y ahora, vamos a ver cómo se han fabricado ciertas vacunas.

En la web de la INTERNATIONAL FEDERATION OF PHARMACEUTICAL AND MANUFATURERS & ASSOCIATIONS http://www.ifpma.org/influenza/index.aspx?47 exponían muy ufanos la siguiente información:

COVID 19. SOBRE VIRUS, ASESINOS Y ESTRATEGIAS
Las vacunas contra la gripe estacional comercializadas en la actualidad dependen de la oferta de huevos de gallina embrionados como sustrato para la propagación del virus.

No la busquen, porque ha desaparecido de la web. Y por buenas razones, porque cultivar virus humanos en embriones de otros animales, en los que se expresan multitud de virus endógenos, conduce a que se produzcan hibridaciones con sus virus correspondientes con lo que se producen virus infectivos de características diferentes a las originales.

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Desde hace tiempo se nos informaba de que la gripe estacional provenía “de las aves” y que cada año “mutaba”, muy posiblemente con la elaboración de cada nueva vacuna. Con cada nueva hibridación. Por ejemplo, en esta vacuna contra la fiebre amarilla:

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Estas terribles consecuencias de unas prácticas peligrosas se pueden considerar fruto del desconocimiento de unos descubrimientos relativamente recientes. Por tanto, no intencionadas. Permítanme exponerles algunas prácticas llevadas a cabo con perfecto conocimiento de lo que se estaba haciendo y que dejo a su interpretación:

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Tal vez el lector se pregunte ¿qué sentido tiene resucitar un virus que causó cerca de cincuenta millones de muertos? Un virus que no “surgió” en España, a pesar de que con intención de ocultar la mortalidad que causó en los soldados al final de la primera guerra mundial, se denominó “gripe española” porque en nuestro país sí se declaró el estado de epidemia.

Pero su origen fue, al parecer, en los soldados norteamericanos. Hace tiempo me encontré con esta información que, a pesar de no provenir de canales “oficiales” resulta congruente con lo que hemos visto anteriormente;Covid-19, virus de laboratorio o prodigio de la naturaleza.

Si este es el caso, se trataría del resultado del desconocimiento de los virus existentes en los sustratos y de los métodos utilizados para elaborar vacunas, que en el caso de las iniciales eran muy rudimentarios y peligrosos.

Pero en el siguiente caso, es evidente que no se trata de desconocimiento. La excusa de que se trata de determinar su virulencia resulta poco creíble. Los dos anteriores conatos de pandemia que no llegaron a serlo fueron los producidos por la “gripe aviar” o H5N1 que resultó de alta mortalidad pero de difícil transmisión y a continuación la “gripe porcina” H1N1 que resultó de fácil transmisión pero poco virulento.

Las letras H y N se refieren a la hematoglutinina, una proteína componente del sistema de coagulación de la sangre y a la neuramidasa, una enzima que controla la formación y mantenimiento de la vaina de mielina de las neuronas, que forman la cápsida del virus de la gripe.

Y ahora un experimento inocente:

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Veamos con atención las consecuencias de este “experimento”:

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Resulta que las características del virus porcino (H1N1) tienen una alta similaridad antigénica” con el virus humano 1918 reconstruido (H1N1). La explicación es que “posiblemente compartan un antecesor común” como si los virus anduvieran por el mundo casándose (o constituyendo parejas de hecho).

Las explicaciones sobre la “aparición” del covid-19 son del mismo nivel científico: “Probablemente pasó de un pangolín al hombre a través de un murciélago, pero no es seguro…”

Espero que el lector tenga suficientes datos para deducir otra forma de “aparición” del coronavirus.

Bien, parece que hay suficientes informaciones para comprender cómo se produjo el covid-19. Sobre los autores y sus intenciones tendrán que investigar ustedes

 

Villalbilla, Abril de 2020

 

 

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