Japón nombra un Ministro de la Soledad al dispararse los suicidios tras las medidas contra la pandemia.

Japón nombra un Ministro de la Soledad tras el incremento de la tasa de suicidios del país, que se dispara por primera vez en 11 años tras el endurecimiento de las medidas anti-pandemicas Covid-19.

Tetsushi Sakamoto asumió el cargo de nueva creación el 12 de febrero. Aunque la noticia lee, «Japón nombra un Ministro de la Soledad», en realidad, Mr. Sakamoto debería ser nombrado Ministro del Suicidio.

En su discurso de presentación a la prensa, Sakamoto dijo haber sido nombrado por el primer ministro Yoshihide Suga para abordar asuntos nacionales, «incluido el tema de la creciente tasa de suicidios de mujeres bajo la pandemia».

«Suga me instruyó para analizar el asunto y presentar una estrategia integral, coordinándome con el ministerio relacionado», dijo Sakamoto. “Espero promocionar actividades para prevenir la soledad social y el aislamiento y proteger los lazos entre las personas”.

El gobierno japonés también ha creado una «oficina de contramedidas de aislamiento / soledad» para tratar cuestiones como el suicidio y la pobreza infantil, que han aumentado durante la pandemia.

Que Japón nombra un Ministro de la Soledad viene a confirmar la alarmante situación que vive el país como resultado de las medidas adoptadas para contener la «pandemia».  Medidas que sumadas a la recesión que vive el país desde los años 90, con más de 30 años de sueldos congelados, y las especiales características sociales de competividad y objetivos generacionales del país, arrastran a la desesperación a miles de personas que prefieren quitarse la vida antes que enfrentarse al «fracaso social».

En noviembre del año pasado la CNN producía el titular más espectacular del año:

«En Japón, más personas murieron por suicidio el mes pasado que por Covid en todo 2020. Y las mujeres han sido las más afectadas».

No hace falta decir más o, quizás sí… desde luego que es necesario profundizar en la noticia y ponerla en contexto para entender qué es lo que está sucediendo en el país del sol naciente.

Japón ha sido uno de los países que más ha secundado las políticas de reducción de población promovidas desde la ONU y otras organizaciones supranacionales. Esto; unido al hecho de ser una sociedad totalmente colectivista, en la que el pensamiento y las actitudes individualistas son completamente erradicados, y donde las personas que no «conforman» sufren un ostracismo total, resulta en un cocktail demoledor.

Para los jóvenes cada día es más difícil obtener un trabajo, emanciparse para formar una familia y cumplir con las espectativas de la sociedad. La frustración es tal, que empuja a miles de ellos a cometer suicidio. Sólo les faltaba sumar a la mezcla la Covid-19.

Los expertos han advertido que la pandemia podría provocar una crisis de salud mental.

El ejemplo de Eriko Kobayashi ilustra la situación, ha intentado suicidarse cuatro veces.

La primera vez, tenía solo 22 años y tenía un trabajo de tiempo completo en publicaciones que no pagaba lo suficiente para cubrir el alquiler y las facturas de comestibles en Tokio. «Yo era muy pobre», dice Kobayashi, quien pasó tres días inconsciente en el hospital después del incidente.

Kobayashi, que ahora tiene 43 años, ha escrito libros sobre sus problemas de salud mental y tiene un trabajo fijo en una ONG.

Pero el coronavirus le está devolviendo el estrés que solía sentir. «Me recortaron el salario y no puedo ver la luz al final del túnel», dijo. «Constantemente siento una sensación de crisis de que podría volver a caer en la pobreza».

Los expertos han advertido que la pandemia podría provocar una crisis de salud mental. El desempleo masivo, el aislamiento social y la ansiedad están pasando factura a las personas en todo el mundo.

En Japón, las estadísticas del gobierno muestran que el suicidio se cobró más vidas en octubre que el Covid-19 durante todo el año hasta la fecha.

El número mensual de suicidios japoneses aumentó a 2.153 en octubre, según la Agencia Nacional de Policía de Japón. Hasta el viernes, el peaje total de Covid-19 en Japón era de 2.087, dijo el Ministerio de Salud.

Japón es uno de los pocos países importantes que divulga datos actualizados sobre suicidios; en comparación EE.UU sólo ofrece datos actualizados de 2018. Los datos japoneses podrían brindar a otros países información sobre el impacto de las medidas pandémicas en la salud mental, y qué grupos son los más vulnerables.

«Ni siquiera se ha impuesto un confinamiento, y el impacto de Covid es mínimo en comparación con otros países; pero aún así, registramos un gran aumento en el número de suicidios», dijo Michiko Ueda, profesora asociada de la Universidad de Waseda en Tokio y experta en suicidios.

«Eso sugiere que otros países podrían ver un aumento similar o incluso mayor en el número de suicidios en el futuro».

La pandemia parece haber revertido la tendencia a la baja de los últimos 10 años, y el aumento de los suicidios ha afectado de manera desproporcionada a las mujeres. Aunque representan una proporción menor del total de suicidios que los hombres, el número de mujeres que se quitan la vida está aumentando.

En octubre del 2020, los suicidios de mujeres en Japón aumentaron casi un 83% en comparación con el mismo mes del año anterior. En comparación, los suicidios masculinos aumentaron casi un 22% durante el mismo período de tiempo.

Hay varias razones potenciales para esto. Las mujeres representan un mayor porcentaje de los trabajadores a tiempo parcial en las industrias hotelera, de servicios,de alimentos y minoristas, donde los despidos han afectado más.

Kobayashi relata que muchos de sus amigos han sido despedidos. «Japón ha estado ignorando a las mujeres», dice. «Esta es una sociedad en la que las personas más débiles son las primeras en ser desechadas cuando sucede algo malo».

En un estudio global de más de 10,000 personas, realizado por la organización de ayuda internacional sin fines de lucro CARE, el 27% de las mujeres notificaron mayores retos a la hora de mantener el equilibrio mental durante la pandemia, en comparación con el 10% de los hombres.

Para agravar esas preocupaciones sobre los ingresos, las mujeres han estado lidiando con cargas de atención no remuneradas que se disparan, según el estudio.

«Constantemente siento una sensación de crisis de que podría volver a caer en la pobreza».

El aumento de la ansiedad por la salud y el bienestar de los niños también ha supuesto una carga adicional para las madres durante la pandemia.

Akari, una mujer de 35 años que no quiere usar su nombre real, dice que buscó ayuda profesional en 2020 cuando su hijo prematuro fue hospitalizado durante seis semanas. «Estuve preocupada las 24 horas del día», dice Akari. «No tenía antecedentes previos de enfermedad mental, pero podía verme muy, muy ansiosa todo el tiempo».

Sus sentimientos empeoraron a medida que la pandemia se intensificaba y le preocupaba que su hijo contrajera Covid-19. «Sentí que no había esperanza, siempre pensaba en lo peor», dice.

La línea directa, «Un lugar para ti» organización sin ánimo de lucro, recibe un promedio de más de 200 llamadas al día. La gran mayoría de las personas que llaman son mujeres.

En marzo, Koki Ozora, un estudiante universitario de 21 años, abrió una línea de asistencia de salud mental de 24 horas llamada Anata no Ibasho (Un lugar para ti). Comenta que la línea, una organización sin ánimo de lucro financiada por donaciones privadas, recibe un promedio de más de 200 llamadas al día y que la gran mayoría de las personas que llaman son mujeres.

En abril, los mensajes más comunes eran de madres estresadas por criar a sus hijos, y algunas confesaban tener pensamientos de matar a sus propios hijos. En estos días, dice que los mensajes de las mujeres sobre la pérdida de empleos y las dificultades financieras son comunes, así como la violencia doméstica.

«He podido recoger mensajes, como ‘Mi padre me viola’ o ‘Mi esposo trató de matarme'». «Las mujeres envían este tipo de mensajes de texto casi todos los días. Y está aumentando». Agregó que el aumento en los mensajes se debe a la pandemia. Antes, había más lugares para «escapar», como escuelas, oficinas o casas de amigos.

Recuerdos del pasado. Tras la crisis económica de los 90, la tasa de suicidios de Japón se disparó. En 2003, aproximadamente 34.000 personas se quitaron la vida.

Tras la crisis financiera de la década de 1990, la tasa de suicidios de Japón se disparó a un récord en 2003, cuando aproximadamente 34.000 personas se quitaron la vida.

Los expertos dicen que la vergüenza y la ansiedad de los despidos, en su mayoría hombres en ese momento, contribuyeron a la depresión y al aumento de las tasas de suicidio. A principios de la década de 2000, el gobierno japonés aceleró la inversión y los esfuerzos en torno a la prevención del suicidio y el apoyo a los sobrevivientes, incluida la aprobación de la Ley Básica para la Prevención del Suicidio en 2006 para brindar apoyo a los afectados por el problema.

Pero tanto Ozora como Kobayashi dicen que no ha sido suficiente: reducir la tasa de suicidios requiere que la sociedad japonesa cambie, una sociedad donde, «Es vergonzoso que los demás conozcan tu debilidad, así que lo escondes todo, lo guardas en ti mismo y lo aguantas». «Necesitamos crear una cultura en la que esté bien mostrar su debilidad y miseria».

El Congreso apoya a las personas con trastornos de salud mental tras la polémica del «Vete al médico».

En España no vamos a la zaga. Europapress publicaba la siguiente noticia el pasado 23 de marzo: «El Congreso emite una nota de apoyo a las personas con enfermedades mentales tras la polémica del «Vete al médico».

El Congreso confirmó que el deterioro de la salud mental es «una de las principales consecuencias» de la pandemia de Covid 19. La ausencia de un «modelo» para solventar un problema de salud pública y la falta de prevención puede conducir a otro.

¿Faltará mucho para que sigamos el ejemplo de Japón? Japón nombra un Ministro de la Soledad.

Al igual que en Japón y otros muchos países, la salud mental tradicionalmente se ha enfrentado al «estigma, el tabú y la falta de financiación» y es evidente que los servicios de salud mental no cuentan con los recursos humanos, financieros y logísticos necesarios para abordar los desafíos que se nos plantean ante el crecimiento disparado del estrés y los problemas mentales derivados de la incertidumbre y el miedo por la crisis del Covid-19.

Si esta situación la ponemos en contexto con los informes y análisis del profesor Jack A. Goldstone, expuestos en su artículo de 2010 «The New Population Bomb» que predecían una disminución de las tasas de decrecimiento poblacional para 2020 debido a la recuperación lenta de las economías, a no ser por la aparición de un evento catastrófico imprevisto, podemos concluir que esta pandemia les ha venido como anillo al dedo a todos los defensores y promotores de las políticas reduccionistas.

Ahora sí que se van a cumplir, con creces, todas las previsiones y augurios de las elites eugenistas y psicópatas que llevan abogando por la reducción de la población desde hace siglos.

Para completar la lectura de este artículo, «Japón nombra un Ministro de la Soledad», recomiendo la visualización y escucha de los siguientes videos y podcast:

  1. [El Poder y la revolución de los 5 minutos]
  2. [ Año 2o50 crecimiento Cero]

 

 

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1 comentario

  1. Hola Mitoa, solo agradecerte una vez más la encomiable labor que haces con tu trabajo. Mil gracias por lo que suponen para mí tus «pildoritas».

    Leo la noticia y entiendo la desesperación de aquellos que llegan al extremo de quitarse la vida. He pasado muy cerca de ahí varias veces. No hace mucho la última.

    Mi manera de pensar, muy acorde con los temas que tratas, me lleva a sentirme solo e incomprendido con la mayoría de las personas con las que me rodean Mi «rebeldía» no encuentra apoyo. Soy el raro que no se entera de lo que ocurre, el «negacionista», el de los temas forteanos que no le interesan a nadie.
    Encuentro en vosotros la voz que necesito escuchar, pero también es cierto que no van más allá de las palabras. Todos nos quejamos pero no hacemos nada, o casi nada.

    Soy muy pesimista en cuanto al futuro, pero quiero decirte que ahí donde esté la resistencia, encontrarás en mí a uno de tus «soldados».
    Me he tomado la libertad de inmortalizarte en mi última novela (aún en construcción), porque ciertamente me siento identificado con tu Vórtice.
    Gracias una vez más, y un afectuoso saludo.
    Seguiré escuchandote.

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